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martes, 3 de julio de 2018

Tony “Haitiano” González, otro destacado avileño en el béisbol

En el día de hoy hay un niño en las gradas
que me está viendo jugar por primera vez
y él merece mi mejor esfuerzo
”.
Lou Gehrig (1903-1941, inicialista de los
Yankees de Nueva York en 1923-39)
Tony Glez. Cinci
 Esteban Romero

Recordar al Tony “Haitiano” Gonazález es como rememorar un poco de aquel brillo que tenían los equipos de Cienfuegos en la profesional cubana de los años 50. Tony vive en el olvido o en el desconocimiento de las nuevas generaciones de cubanos que saben un poquito de la historia cultural y deportiva de su país en los años anteriores a 1959.
¿Quién es Andrés Antonio “Haitiano” González González? hombre nacido el 28 de agosto de 1936 (este artículo sin proponérmelo, está siendo escrito en el día que Tony cumple 81 años, vaya coincidencia y Felicidades!!) en el Central Cunagua, actual provincia de Ciego de Ávila. Su crianza fue en el seno de una familia humilde. Además de asistir a la escuela en su niñez, su padre lo adentró en el rudo trabajo del azúcar. Tony ayudaba a su padre cargar sacos de yute de 250 libras de peso. Él no fue un niñito de esos que mandaban a estudiar a la Habana a costilla de los pesos del padre adinerado. Mucho saco de azúcar que tuvo que cargar Tony, políticamente hablando, era proletario de verdad. Nunca se ha sabido porque le llamaban Haitiano e incluso el propio Tony nunca ha querido revelar la historia del asunto, sus razones tendrá.
Ese duro trabajo en el azúcar, algo que también hizo Miñoso y otros grandes de la pelota cubana, ayudó a Tony a desarrollar una fuerza extraordinaria y una buena musculatura. Cuentan que el receptor Dutch Dotterer, hombre que jugó con Tony en el Cienfuegos, decía que los brazos del cubano eran como de concreto. Otro compañero de juego, Clay Dalrymple, hizo notar que la fuerza del cubano era enorme desde los dedos hasta el antebrazo.
Su inicio en la pelota debe haber sido en su tierra, o sea jugando las distintas variantes que los cubanos tenemos, desde el taco, las cuatro esquinas y la pelota de manigua. En 1956 jugaba en la invernal amateur y azucarera de la Liga Pedro Betancourt integrando el equipo del Central España.
Se piensa que el gran ejecutivo cubano Bobby Maduro, también oriundo de Morón, provincia de Ciego de Ávila, fue quien le descubrió. Sin embargo, Paul Miller, director de negocios de los Cubans, filial de los Rojos de Cincinnati, afirmó que fue él quien le descubrió en 1956. En su relato dice que él observó al Haitiano en tres-cuatro juegos, en los que conectó un par de jonrones. Tony bateaba a la zurda y lanzaba a la derecha, hombre de 5 pies y 9 pulgadas de estatura.
Tony fue contratado y saltó al profesionalismo para jugar con los Leñadores de Wausau de la Liga Septentrional (Clase C), donde bateó para .342 en los 14 juegos que participó, ya que posteriormente enfermó. Una vez reincorporado pasó a jugar con los patirrojos de Hornell de la Liga Nueva York-Pensilvania (clase D), donde nuevamente se lesionó y perdió buena parte de la temporada. Así y todo, se las arregló para disparar 22 jonrones y promediar .275.
Llegó la temporada invernal cubana de 1957-58, en la cual debutó el Haitianojugando para los Elefantes de Cienfuegos. Aunque este equipo en esta temporada tuvo un desempeño pobre, la experiencia fue positiva para el Haitiano, pues pudo jugar al lado de peloteros de experiencia como fueron el futuro miembro del Salón de la Fama, Brooks Robinson, que cubrió la segunda, los cubanos Rafael Noble, Humberto Fernández, Panchón Herrera y Pedro Ramos entre otros. El jardinero central de este equipo era Ultus Álvarez, por lo que el Haitiano vi más acción en el jardín derecho y ocasionalmente en el central.  En esa temporada Tony bateó para escaso promedio de .248 y empujó solo 5 carreras en la temporada, además de un jonrón.
Ya para la primavera-verano de 1958, Tony saltó a jugar con los Cubans en la Liga Internacional (clase AAA), donde nuevamente jugó el central y el derecho de este equipo. En esta temporada mostró una mejoría sustancial en su bateo, promedió .265 producto de 113 hits en 482 veces al bate, incluido 12 dobles, 7 triples y 11 jonrones, con 47 impulsadas.
Cuban Sugar Kings
Cuban Sugar Kings, equipo campeón de la pequeña serie mundial de 1959. El Haitiano es el sexto en la segunda fila de izq. a der.
En la invernal de 1958-59, Tony bateó para promedio de .235. Realmente mostró avances defensivos, pero no así en el orden ofensivo. En la profesional cubana no todo el mundo era capaz de batear, se trata del torneo invernal más fuerte del Caribe de la época.
Su ascenso se hizo evidente a partir de la temporada de 1959 con los Cubans, en la que este equipo se coronó campeón de la pequeña serie mundial. El Haitiano fue el patrullero del jardín central. Esta vez promedió para .300 exactamente, y logró disparar 31 dobles, 16 triples (nada fácil, líder en la Liga) y 20 jonrones, además de 81 impulsadas. El Haitiano de hecho fue el tercero en el orden al bate de este equipo. Sus batazos resultaron decisivos. Recuerdo uno de ellos en el estadio del Cerro contra los Reales de Montreal. Los Cubans llenaron las bases, el Haitiano al bate y el manager de este equipo, Clay Bryant, decidió traer a lanzar al conocido zurdo Tom Lasorda, que en esa temporada logró ganar 12 y perdió 8. El Haitiano no creyó en los envíos de Lasorda y le conectó un grand slam que sacaba de juego a los Reales. Fue una tarde feliz para los cubanos al ganar el doble juego de esa jornada dominical. En el juego final y decisivo de la pequeña serie mundial, con el juego empatado a dos en la parte baja del noveno inning, Tony vino a batear con un out y el lanzador Raúl “Salivita” Sánchez en segunda. El manager de los Molineros de Minneapolis, Gene Mauch, mandó a pasarlo intencionalmente. Esta jugada, como ya sabemos, la hizo fallar Daniel Morejón con hit por el mismo centro del terreno.
En la invernal de 1959-60 los elefantes venían dispuestos a todo, con un conjunto que no tuvo oposición, y Tony González se ganó  el puesto de tercer bate y jardinero central regular del equipo.  El Haitiano fue un pilar de la victoria del Cienfuegos, se llevó la corona de bateo con promedio de .310, incluido 10 cuadrangulares y 35 impulsadas.  Luego en la Serie del Caribe en Panamá, el Haitiano jugó en cuatro partidos de los seis disputados y ganados por su equipo. Aquí bateó 6 hits en 14 veces al bate, promedio de .429., el cual fue solo superado en su equipo por el gigante George Altman (.432).
En 1960 el equipo de Cincinnati decidió subir al Haitiano a las Mayores, donde jugó 39 partidos con este conjunto como jardinero derecho y bateador emergente. El Cinci decidió canjearlo junto al jardinero e inicialista Lee Walls a los Filis de Filadelfia a cambio de los jardineros Wally Post, Harry Anderson y el inicialista de ligas menores, Frederick Hopke. Al pasar a los Filis, el Haitiano sería dirigido precisamente por Gene Mauch, quien ya le conocía y valoraba positivamente las cualidades del cubano, aunque no siempre se llevaron o se entendieron bien. Al llegar a este equipo se encontraría con otros cubanos que jugaban regular en el equipo, ellos fueron el inicialista Panchón Herrera y el camarero Tony Taylor, además de estar también Rubén Amaro, hijo del cubano Santos Amaro, defendiendo el campo corto de los Filis. El Haitiano jugó esta temporada aquejado de hernia discal. No obstante, si bien bateó para discreto .212  para el Cinci, luego con los Filis elevó su producción a .299 para terminar la temporada con promedio de .274.
Tony Glez. Filis
Terminada esa primera temporada los cubanos fueron a su tierra para jugar nuevamente en la profesional de 1960-61. Nadie se imaginaba que sería la última después de haberse jugado oficialmente desde 1878. El Haitiano fue nuevamente el jardinero central de los Elefantes y su tercer bate en una de las temporadas más reñidas que se recuerden y cuyo juego final fue el que decidió la victoria. Los elefantes, gracias al pitcheo de Pedro Ramos, ganador de 16 juegos, más el aporte ofensivo de sus pilares como Román Mejías, Leonardo Cárdenas y el mismo Haitiano, quien promedió .290 ofensivamente y fue líder en anotadas con 42 carreras, se llevaron el banderín en juego final contra los alacranes de Almendares.
En cuatro temporadas con el Cienfuegos bateó 202 incogibles en 730 veces al bate, incluido 36 dobles, 10 triples y 18 jonrones, además de 102 anotadas y 74 impulsadas.
El pueblo cubano en la isla no vería más a muchos destacados peloteros después de esta temporada final. Uno de ellos fue el Haitiano, el que atravesaba por su mejor momento en el béisbol.
En 1961 jugó casi regular, aunque Mauch gustaba mucho de algo que se ha hecho práctica en muchos equipos de la MLB, platooning, lo que consiste en alternar continuamente los peloteros en el equipo, por lo que el cubano no jugó todo lo que podría haber jugado. Al finalizar la temporada se fue a la invernal puertorriqueña, donde quedó tercero entre los bateadores de esta justa y promedió por encima de .300.
En la temporada regular de 1962 participó en 118 juegos como jardinero central y logró el increíble promedio de fildeo de 1000, o sea no cometió error, primera vez que lo lograba un defensor del central regular en las Mayores. Su promedio ofensivo fue de .302, y entre sus 132 incogibles se incluyen 16 dobles, 4 triples y 20 jonrones, que fue el máximo alcanzado de cuadrangulares en una temporada en las Mayores por él, 15 de ellos se fueron por la banda contraria del jardín izquierdo. Además empujó 63 carreras. Terminada la justa en las Mayores, el Haitiano se sometió a intervención quirúrgica de la hernia discal que le afectaba, lo cual no le impidió estar listo para el día inaugural del campeonato de 1963.
Comenzó esa temporada bateando horrores y con promedio de .329, pero como todo pelotero, cayó en slump, aunque terminó la temporada con .306 ofensivo. El 23 de junio de 1963 quedó su racha interrumpida de juegos sin cometer errores, fueron 205 partidos sin la sombra de una marfilada. Esto es bueno que lo sepan los aficionados cubanos cuando hablan de los mejores jardineros centrales de Cuba mencionando solo aquellos que han visto en las series nacionales, pero desconociendo a otros grandes en circuitos incluso más fuertes de juego. Al finalizar la justa de 1963, el Haitiano fue invitado a jugar en el partido de las selecciones de peloteros latinoamericanos que se desarrolló en el añejo Polo Grounds de Nueva York el 12 de octubre de ese año. Después de ese juego este parque, sede de los Gigantes de Nueva York y de muchos otros eventos deportivos, fue demolido. Los Latinos de la Liga Nacional vencieron 5-2 a los de la Americana. El Haitiano anotó dos carreras en ese juego.
La campaña de 1964 se caracterizó por los pelotazos que le propinaron los lanzadores de los Cachorros de Chicago al Haitiano. Después del primer pelotazo, al cubano le hicieron un casco que cubría su oreja derecha. Aún así pudo promediar .278, y conectar 25 dobles, 4 triples y 5 jonrones. A partir de 1965 a 1967, el Haitiano fue un bateador de alto promedio ofensivo, en 1967 conectó 172 hits, el máximo alcanzado por él en una temporada en las Mayores, con promedio de .339. Por segunda vez quedó entre los candidatos a MVP en esa temporada. Aunque su ofensiva decreció en 1968, no creo que meritara su liberación de los Filis. Los Padres de San Diego le contrataron en 1969, pero luego lo canjearon a los Bravos a cambio de tres peloteros. Con los Bravos el Haitiano tuvo la suerte de jugar por primera y única vez en una post temporada, aunque su equipo fue barrido en 3 partidos por los Mets de Nueva York.
Tony Glez. Bravos
El primer juego de esa serie terminó 9-5 y el cubano alineó como CF y segundo al bate, consiguiendo dos hits, uno de ellos jonrón frente a los envíos del estelar Tom Seaver, en 5 veces al bate, 2 anotadas, 2 empujadas y 1 ponche. Los Mets ganaron 11-6 el segundo juego, en el que el Haitiano se fue de 4-1, una base, 1 anotada y 2 ponches. El tercero terminó 7-4 para los Mets como home club, el cubano disparó 2 hits, incluido doble, anotó 1 y se ponchó una vez. Así que los Bravos perdieron, pero el Haitiano bateó 5 hits en 14 veces al bate para promediar .357.
A finales de la temporada de 1970 los angelinos de California lo adquirieron, donde el Haitiano parecía reverdecer laureles al batear para .304 con este equipo, pero 1971 fue su última temporada en la MLB después de jugar 111 desafíos y promediar al bate para bajo .245.
Tony Glez. Padres
En doce temporadas en las Mayores, el Haitiano bateó 1485 hits en 5195 veces al bate, incluido 238 dobles, 57 triples y 103 jonrones, con 615 empujadas. Se retiró con el muy decente promedio de .286 al bate.
El Haitiano estuvo en las temporadas de 1963, 1967 y 1969 como candidato al MVP de la Liga Nacional. De 1965 a 1968 jugó esencialmente el jardín central o el izquierdo. Como jardinero central fue igualmente el mejor defensivamente en 1964 al lograr promedio de .996 al cometer solo 2 errores. En 1967 fue el jardinero de mejor defensa, promedió .993 con 2 errores jugando el izquierdo, pero ningún error en el CF y en el RF. Tony “Haitiano” González fue lo que se llama un clásico cazador de fly, la perseguía hasta que le llegaba. Su promedio de fildeo en 12 temporadas fue de .987, cometió 39 errores en 2895 lances.
Después de 1961 no pudo asistir a temporadas beisboleras en el Caribe por estarle prohibido debido a una regulación establecida por el comisionado de las Mayores, Ford Frick, la que estipulaba que solo los peloteros latinos podrían jugar en campeonatos invernales de sus países. Al parecer este señor se olvidaba que los cubanos no podían ir a Cuba a jugar. Por suerte, la regulación cambió con el nuevo comisionado William Eckert, aunque no es de ignorar que el ejecutivo cubano Bobby Maduro estuviera detrás de ese cambio. El Haitiano regresó a Puerto Rico, donde jugó en las temporadas de 1967 y 1968, bateando sobre los .300 en ambas justas.
Terminada su carrera en la MLB, Tony González no se dio por vencido y se fue a jugar por la temporada de 1972 con el Hiroshima Toyo Carp de la Liga Central Japonesa, donde al parecer no le fue bien, ya que poco después jugaba con los Charros de Jalisco de la Liga Mexicana (clase AAA). Su último equipo fue los Filis de Reading de la Liga Oriental (clase AA), donde ejerció como pelotero y auxiliar.
El Haitiano solo tuvo acción como director de los Piratas de Tampico en 1968 en la Liga Central Mexicana, donde ganó 71 y perdió 55, para ocupar el cuarto lugar de esa temporada.
Con respecto a Cuba, el Haitiano nunca dejó de preocuparse por el béisbol en su tierra. Cuando los Orioles visitaron la Habana en 1999 para un juego con la selección Cuba, el Haitiano junto a Panchón Herrera se hallaban allí y muy favor de una victoria del equipo cubano. Tony González después de ese juego, dijo que la escuadra cubana había jugado muy bien a pesar de la derrota.
Fuentes consultadas
Baseball-reference.com
Costello Rory y Ramírez José. Tony González. Society for American Baseball Research. http://sabr.org/bioproj/person/859e2b7d
Figueredo Jorge S. Cuban Baseball: A Statistical History 1878-1961 (Jefferson, North Carolina: McFarland & Company, Inc., 2003).
Torres Ángel. 1996. La Leyenda del Béisbol Cubano, 1878-1997. Miami: Review Printers.

Leyendas olvidadas del beisbol cubano: Tony “Haitiano” González





Andrès Pascual
La política anticubana, impuesta por la tiranía castrista para destruir a largo plazo el pasatiempo nacional incluyó, primero, eliminar el profesionalismo; después, borrar la historia, para que las generaciones nacidas a partir de 1959, nunca tuvieran referencias de la única etapa grandiosa del beisbol en la Isla.
No de otra forma se concibe que, durante 49 años, haya sido tabú que podía enviar a cualquiera a la cárcel por “propagador de ideas enemigas”, comentar sobre las grandes figuras del beisbol pre castrista.
Sin embargo, por la omisión que hace lo de los nombres famosos de la Mayor de Las Antillas en ocasiones de importancia, pareciera como si la redacción del periódico más “billetudo” de Miami fuera una extensión de las oficinas de la propaganda política que, en La Habana, trazan, pulgada a pulgada, el triste destino de los cubanos.
Uno de los peloteros  “prohibidos” desde hace 50 años es Antonio “Haitiano” González, posiblemente el mejor centerfielder nacido allá de todos los tiempos.
Porque Tony o, como le conocíamos en Cuba, Haitiano, jugó en la liga amateur azucarera de invierno conocida como Pedro Betancourt, con sede en la provincia Matanzas, se confundía su lugar de nacimiento, porque el pelotero vino al mundo en el central Cunagua, provincia Camaguey, en 1936.
Como jugador profesional en Cuba brilló con los Elefantes del Cienfuegos de la Liga Invernal y con los Cubans Sugar Kings, clase Triple A, de la Liga Internacional. Tony custodiaba el centerfield de este club cuando le ganaron a los Millers de Minneapolis la Pequeña Serie Mundial en 1959.
Ascendido a Grandes Ligas por los Rojos de Cincinnatti a mediados de 1960, fue transferido a los Filis de Filadelfia ese propio en un canje que incluyó a Wally Post, Harry Anderson y Fred Hopke.
De 5’9 de estatura y 170 libras en su mejor momento, era un hitter con aceptable poder, capaz de atrasar el swing y dirigir la bola hacia lo profundo del leftcenter con fueza desde su condición de zurdo, para fildear lo hacía a la derecha.
Tony fue el primer jugador latino con etiqueta de estrella en el Filadelfia, ni Tony Taylor, a pesar de que es un All Star del club.
González fue escogido 3 veces entre los 30 MVP de la Nacional, incluyendo la campaña de 1963, que bateó para .306 con .436 de slugging. Con Filadelfia su producción de dobles y triples fue notable y, en 1967, secundó a Roberto Clemente en promedio de bateo en el Viejo Circuito con .337.
Un extraordinario centerfielder en el sentido clásico del termino, con gran velocidad en el desplazamiento hacia cualquier lado, de brazo poderoso y certero, estuvo casi dos temporadas completas (1962 y 1963) sin cometer errores.
Durante su carrera en uniforme Fili, puso out en bases a 10 ó más corredores en cada una que actuó como centerfielder regular.
En Filadelfia le consideran el precursor del juego de Garry Maddox, de Lenny Dykstra y de Shawn Victorino y es tan recordado como el inmortal Richie Ashburn. En sentido general, uno de los 3 mejores de la posición en el club.
Junto a su compatriota Tony Taylor, incluido entre los 100 mejores peloteros de la historia de la  novena cuáquera.
Su carrera concluyó antes de tiempo por problemas en la columna vertebral. Después de Filadelfia, tuvo dos buenas temporadas con Atlanta y San Diego en 1969 y 1970. Su último ao fue en 1971, con California, en la Liga Americana.
Para los Filis promedió .295 con 438 carreras impulsadas, 68 bases robadas y .993 de fildeo.
En 12 años de actividad en las Mayores bateó .286, 103 cuadrangulares, 615 carreras impulsadas, 690 anotadas, robo 79 bases y fildeó para .987.
Uno de los jugadores legendarios que, por la tragedia nacional, responsabilidad  absoluta de la tiranía, desconocen los fanáticos de la Isla que nacieron o crecieron después de 1959.
Pertenece al Salón de la Fama del Beisbol Profesional Cubano y al Salón de la Fama del Deporte Cubano.

Cubano Tony El Haitano Gonzalez


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Por: Edwin Kako Vazquez - Andrés Antonio González conocido como “El Haitiano”,  natural de la Central Cunagua, Cuba fue un jugador muy hermético defensivamente hablando. En tres ocasiones comandó los  guardabosque  en la tabla defensiva de la Liga Nacional. En 1962  se convirtió en el primer jardinero central de tres en la historia de las Grandes Ligas  en finalizar una temporada con 1000 de average defensivamente.
Abundando más en su hazaña de 1962 encontramos que participó en un  total de 114 juegos,  8 asistencias, 2 dobles jugadas en  276 chances sin cometer pecados. Por vida en 1,447 partidos cometió solamente 39 errores en 2,895 chances, 73 asistencias para un respetable 987 %.
Paso la mayor parte de su carrera la pasó  con los Filis de Filadelfia (1960-68) donde en 1967 terminó segundo en bateo (337) en el más viejo de los circuitos. Ofensivamente González fue un jugador muy aplicado en el cajón de los bateadores, trabajaba muchas bases por bolas, podía batear con poder y conectaba líneas cortas. En 1962 sacó del parque 20 pelotitas blancas, en1963 atinó 36 dobles y 12 triples.
Inicialmente firmó en 1957 con el Cincinati Red Legs como agente libre, en 1969 es drafteado en el sorteo de expansión por los Padres de San Diego en el turno 37. En este equipo se unió a otros latinos como José Arcia (Cuba), Roberto Pena (República Dominicana), Iván Murell (Almirante, Panamá),  Jerry Morales (Yabucoa, Puerto Rico) y Rafael Robles (República Dominicana).
En 1969 es cambiado a os Bravos de Atlanta por Walt Hriniack y Vank Kelly y un jugador de Liga Menor. Fue comprado por el California Angels en 1970 y dejado en libertad en 1971. Durante la temporada de 1962 bateo libremente en 17 partidos, visitó su única postemporada  en 1969 cuando los Bravos de Atlanta se enfrentaron a los Mets de Nueva York.
Su promedio por vida fue  286, 1,559 juegos, 5,195 turnos al bate, 690 anotadas, 1,485 hits, 238 dobles, 57 triples, 103 cuadrangulares, 615 impulsadas, 467 bases por bolas y 706 ponchetes.
Tuvo una gran carrera con el Cienfuegos, durante los últimos cuatro campeonatos de la Liga Profesional Cubana desde 1957-58 hasta 1960-61, especialmente en 1959-60, cuando capturó el liderato de los bateadores con .310 de average, acompañado de 10 jonrones, 14 dobles, 2 triples, 34 anotada, 35 empujadas y 5 bases robadas.
Sus numeritos completos con los Elefantes fueron de .269, el producto de 202 hits en 730 veces al bate, con 102 anotadas, 74 impulsadas, 36 dobles, 10 triples y 18 jonrones.

Campos: “esta liga es diferente, pero en buen sentido”

 Claudio Rodríguez Otero 
 
Campos ve acción con el equipo menor de Hiroshima

   Hiroshima, Japón. Especial - Recientemente, tuvimos el placer de entrevistar en el Estadio Mazda de Hiroshima al venezolano Leonel Campos, quien no tuvo reparos en compartir con nosotros los detalles de su debut este año en la NPB.

   El relevista de los Carpas de Hiroshima fue sorprendido un día por una llamada de su agente, que le contó acerca de una oferta para venir a jugar en el béisbol japonés, pero no por eso le tembló la mano para considerar el nuevo reto que tenía por delante y aceptarlo.

   Todo en Japón le ha parecido diferente, pero diferente en un buen sentido porque gracias a la experiencia que ha tenido hasta ahora en la liga ha mejorado mucho su condición física, su control y su forma de lanzar.

   El equipo para el que juega le parece fantástico, así como el estadio en el que trabaja y la gran fanaticada que lo apoya, una buena parte de la cual está conformada por mujeres. De Japón, destaca la buena comida y el increíble respeto que muestra la gente.

 
Antes que nada, cuéntanos cómo llegaste a Japón. ¿Cómo surgió la oportunidad de venir a jugar en esta liga?
   Bueno, la cosa fue un poco extraña. Durante el invierno yo ya había firmado con los Indios de Cleveland y no sé cómo empezó a sonar mi nombre aquí en Japón, pero mi agente me llamó un día y me dijo que había recibido una oferta de un equipo de acá y me preguntó qué opinaba yo del asunto. Yo le respondí que si la oferta era lo mejor para todos entonces debíamos aprovecharla y a partir de ese momento comenzamos a negociar los detalles del acuerdo hasta que, gracias a Dios, pudimos cerrar el contrato con ellos.

 
¿Qué tal ha sido hasta ahora la experiencia de jugar en esta liga?
   Muy buena. Esta liga es totalmente diferente a lo que yo estaba acostumbrado, pero diferente en un buen sentido. En los Estados Unidos se trabaja menos físicamente, se toman las cosas con más calma, pero cuando tú llegas aquí notas que el cambio es brusco. La cantidad de actividades que realizan aquí te obligan a ponerte en excelente forma física y eso es algo bueno. Al principio, el cambio te pega, por supuesto, porque tú no estás acostumbrado a esa corredera, pero después de que te acostumbras tú mismo te vas dando cuenta de cómo mejora tu estado físico y cuando te toca lanzar sientes la fuerza que ganaste haciendo todos esos ejercicios. Como te dije antes, se trata de un cambio para bien, porque terminas alcanzando el tope de tus condiciones físicas.

 
En el poco tiempo que tienes aquí, ¿sientes que, como lanzador, has aprendido algo que no habías aprendido antes en los Estados Unidos o Venezuela?
   Yo diría que mi control ha mejorado mucho y también que he aprendido a no desperdiciar mis lanzamientos. Como aquí los bateadores hacen mucho contacto con la pelota, tú te ves obligado a hacer siempre tus mejores lanzamientos. A veces tiras una pelota que en otras partes el bateador hubiese abanicado y aquí le hacen contacto, así sea con la puntica del bate. Ellos siempre tratan de hacer un pequeño contacto con la pelota para sacarte así la mayor cantidad de lanzamientos posible, por lo que no me ha quedado más remedio que hacer siempre pitcheos de calidad. Eso es lo que más he aprendido aquí, porque si dejas la bola colgando en la zona lo pagas caro.

 
¿Qué te parece el equipo en general? Estás llegando a un club que viene de ganar 2 títulos de liga consecutivos y es muy completo en todas sus filas.
   Me ha dejado muy impresionado. Cuando llegué aquí y vi esta mezcla de jóvenes con jugadores veteranos, que además sirven de mentores y tratan siempre de ayudar a los más jóvenes, me quedé muy impresionado. [Ryosuke] Suzuki es una súper estrella y apenas tiene 22 o 23 años. [Yoshihiro] Maru es otra estrella también y además hay varios jugadores jóvenes con un talento increíble. Yo creo que todo proviene de esa gran mezcla de jóvenes y veteranos que hay en el vestuario. De verdad que me parece que este es un equipo muy completo en todas sus líneas. Aquí tenemos a uno de los mejores receptores de la liga y también a uno de los mejores abridores, la defensa es fantástica, el bateo es muy bueno y el bullpen es excelente. Me ha gustado mucho formar parte de este equipo porque todos ellos te contagian de esa mentalidad ganadora que ya tienen dos años cultivando. De verdad que este es un excelente equipo y además me han tratado de la mejor manera, así que no tengo nada malo que decir de ellos.

 
¿Qué te parece el Estadio Mazda de Hiroshima? Para nosotros es uno de los mejores de Japón, por su gran diseño y los excelentes servicios que ofrece a sus fanáticos.
   Es maravilloso. Yo he tenido la experiencia de jugar en estadios techados y me ha gustado, pero a veces te ocurren cosas como la que me pasó el año pasado en Toronto, en la que pasé 2 días sin ver el sol porque el techo del estadio estaba siempre cerrado, así que prefiero jugar en estadios abiertos como este, que de verdad no tiene nada que envidiarle a un estadio de Grandes Ligas. Aquí se agotan las entradas en todos los juegos y los fanáticos nunca paran de apoyarte, sin importar lo que esté ocurriendo en el terreno de juego. El estadio en sí es imponente y la bulla que hacen los fanáticos es increíble.

 
Hablando de los fanáticos, este es un equipo muy especial porque tiene una fanaticada muy buena y, en especial, porque casi la mitad de la misma está compuesta por mujeres, que además ayudan mucho a animar el juego. ¿Qué te parece ese aspecto?
   Esa es una experiencia nueva para mí, porque en los equipos de los Estados Unidos, al igual que en Venezuela, la mayoría de los fanáticos son hombres. Aquí uno ve y aprende muchas cosas nuevas y esa es una de ellas, el gran número de fanáticas que asisten a los estadios. A veces son ellas las que gritan más que los hombres, es sorprendente, pero al mismo tiempo me parece maravilloso que las mujeres se interesen tanto por el béisbol. En Instagram, de hecho, me empezó a seguir un grupo de fanáticas que son todas mujeres y que se toman fotos aquí en el estadio, con jugadores del equipo y viendo los juegos. Me parece muy buena esa iniciativa.

 
Lamentablemente, no has tenido la oportunidad de lanzar mucho debido al límite de extranjeros que impone la liga, pero debutaste esta semana y lanzaste un cero. ¿Qué tal fue esa experiencia?
   Fue algo muy bonito. Por más veces que te suban y te bajen en Grandes Ligas, tú siempre sientes algo muy bonito cuando te toca lanzar en la máxima categoría de la liga en la que estás y más aquí, ya que tenía la ambición de lanzar con el equipo grande y descubrir lo que se siente a este nivel. Fue algo muy emocionante para mí, especialmente cuando uno ve el estadio lleno de fanáticos que te están apoyando. De verdad que fue una experiencia muy bonita. Ahora lo que me toca es tratar de mantenerme a este nivel. Lamentablemente, el cupo para los extranjeros es limitado, pero cuando me den la oportunidad de lanzar yo trataré de hacer el mejor trabajo posible para ayudar al equipo a ganar.

 
Finalmente, ¿qué te parece Japón como país? ¿Qué tal su cultura, su gente y su cominda?
   Tal como dije antes, aquí todo es diferente, pero diferente de una manera muy bonita. Aquí la gente te trata con un respeto que yo creo que no se ve en ninguna otra parte del mundo. Yo conozco varios jugadores que ya han jugado aquí y todos me dijeron que la comida es muy diferente, pero supongo que yo soy de esas personas que comen de todo y que no le digo que no a nada porque a mi la comida aquí me ha parecido muy buena. Incluso aquí he podido conseguir harina para hacer las arepas, así que el cambio no me ha pegado para nada, al menos en lo que a comida se refiere. Con respecto a la cultura, como ya lo mencioné, me parece muy bonita, sobre todo por el respeto que muestra la gente aquí.

Prospectos venezolanos reciben $14 millones en primer día de firmas

Prospectos venezolanos reciben $14 millones en primer día de firmas

El jardinero Misael Urbina, el torpedero Diego Cartaya, los receptores Francisco Álvarez y José Rodríguez y el campocorto Gabriel Rodríguez acordaron por más de 2 millones de dólares cada uno, este lunes

Misael Urbina
Por Ignacio Serrano
ElEmergente.com

La apertura del período de firmas internacionales en la MLB, este lunes, se saldó con varios sonados acuerdos y más de 14 millones de dólares repartidos entre jóvenes peloteros venezolanos, jugadores con 16 años de edad que figuran entre lo más granado de la nueva generación.

El jardinero Misael Urbina resultó obtuvo la cifra más jugosa entre aquellos cuyos contratos fueron revelados por distintos analistas y medios de comunicación, aunque se estima que el campocorto Diego Cartaya, el prospecto número uno del país en el conteo de MLB Pipeline, recibió un pacto comparable al unirse a los Dodgers de Los Ángeles por 2,5 millones de dólares.

Al menos cinco nativos superan las bonificaciones de 2 millones de dólares en esta oportunidad. Las principales nueve rúbricas totalizan 14,225 millones.

Existen pequeñas discrepancias entre algunas cifras, de acuerdo con quien las reporta, pero la cosecha global para los criollos en las primeras horas ha sido una de las más elevadas en la historia.

Jesse Sánchez, reportero de MLB.com,  uno de los principales informantes en esta área, sostuvo que Urbina recibió 2,7 millones de dólares por parte de los Mellizos de Minnesota, aunque el periodista César Márquez, también especialista en las en el proceso anual de Julio 2, afirmó que el paquete llega a 3 millones, si se incluye una cláusula por 300.000 dólares para una beca de estudios universitarios.

Dos de los tres principales talentos de la clase actual son venezolanos, según MLB Pipeline, aunque el escalafón de Baseball America es menos generoso en su apreciación con la legión nacional y coloca a Cartaya como el número tres del orden general, en contraste con la primera casilla que tiene en la página oficial de las Grandes Ligas.

Más de 50 millones de dólares se repartieron en los últimos dos años entre las principales firmas venezolanas.

Estos son los casos más notables de 2018 reportados por Sánchez, Márquez y otros analistas como Alexander Mendoza y Ben Badler:

Misael Urbina, OF, Mellizos de Minnesota: 2,75 millones de dólares

Diego Cartaya, C, Dodgers de Los Ángeles: 2,5 millones

Francisco Álvarez, C, Mets de Nueva York: 2,7 millones

Gabriel Rodríguez, SS, Indios de Cleveland, entre 2,1 millones

José Rodríguez, C, Rangers de Texas, 2 millones

Richard Gallardo, P, Cachorros de Chicago, 1 millón

Joel Machado, P, Cachorros de Chicago, 850.000

Luis Matos, OF, Gigantes de San Francisco, 725.000

Antonio Gómez, C, Yanquis de Nueva York, 600.000 dólares

Maitán y Gutiérrez son la referencia
El campocorto Kevin Maitán, que recibió 4,25 millones de dólares, y el catcher Abrahan Gutiérrez, que pactó por 3,5 millones, ambos con los Bravos de Atlanta, en 2016, se mantienen como los prospectos venezolanos mejor cotizados de todos los tiempos al momento de saltar al campo profesional.

El receptor Daniel Flores encabezó la promoción de 2017 y recibió 3,1 millones de dólares, pero no llegó a jugar profesionalmente, pues trágicamente murió víctima de un cáncer, meses después.

Maitán recibió otros 2,2 millones el año pasado de los Ángeles de Los Ángeles, luego de que la MLB anulara las principales adquisiciones de los Bravos, aludiendo irregularidades de la gerencia de Atlanta durante el proceso de reclutamiento. Eso elevó su ganancia total a 6,45 millones de dólares.

Gutiérrez acordó con los Filis de Filadelfia por 550.000, para totalizar 4,050 millones de dólares

“¡Quiero ser mexicano!” expresó Jesús Valdez

Juan Vené en la Pelota


PARA MARTES 3, JULIO 2018

JUAN VENÉ EN LA PELOTA…



Coral Gables, Florida (VIP-WIRE).

“El Mundial de Fútbol es como las telenovelas, porque para disfrutarlo hay que sufrir”… J.V.-

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Hoy y mañana son Días del Correo. NO OLVIDEN INFORMAR DESDE DÓNDE ESCRIBEN.

José María Melgar, de Mérida, Yucatán, pregunta…: “¿Cuál es su opinión de los equipos, como los Leones de Yucatán, que andan nacionalizando peloteros por ahí, como al tal Jesús Valdez? Así van a llenar la República de inmigrantes?”.

Amigo Chema…: El tal Jesús Valdez, es un agradabilísimo dominicano de San Cristóbal, quien bateó para 364 con los Leones, sacó ocho jonrones y puso en home 42 carreras. Más importante que todo eso, es que después de jugar con Charros y Unión Laguna, Escogidos y Magallanes, llegó a Los Leones y se enamoró de Mérida, instaló allí su familia, y dijo públicamente…: “Me siento mexicano y lo quiero ser”. Deberías sentirte orgulloso por eso, si eres mexicano. Por cierto, te informo que México es un país de inmigrantes, porque en su territorio han hecho feliz vida y han ligado sus sangres con los reales aborígenes, tanto españoles como chinos, judíos, cubanos, italianos, estadounidenses, árabes, dominicanos, venezolanos y quién sabe cuanta gente de otras nacionalidades. Por cierto, ese apellido tuyo, Melgar, no es típico de México, así que desciendes de inmigrantes. La patriotería es ignorancia y mala educación. Yo también quiero ser mexicano, amigo Chema, ¿qué parece? Desde luego, no tengo a nadie que me ayude, como los Leones a Valdez.

Mérida, Yucatán, es uno de los rincones más adorables de este mundo.

José M. Ugarte M. de Maracay, interviene en el caso de Mario Castillo, cuya ira le impidió la decencia de citar desde dónde escribió, y dijo…: “Usted, como siempre, no le falla; la madre de Adrián González es mexicana, aunque a usted le moleste o no le guste, y este solo hecho, lo hace mexicano, independientemente, de donde haya nacido, estudiado o el pasaporte que tenga. Se lo dejo de tarea. Saludos”.

Le conteste. Sr. Mayo…: Jamás he dicho que Adrián González no sea mexicano. Lo que sí recalco, y se lo estrujo en un rastrojo, es que nació en San Diego. Y a menos que Ud. reconquiste California, eso es Estados Unidos. Perdone que no le corregí sus errores puntuación.
Y dice José M…: Amigo Mario: es el mismo caso de Alex Rodríguez, nacido en Nueva York, y no obstante sus padres dominicanos, es estadounidense. Ya quedará de parte del Titán, en su momento, de ser elegido HOF, entrar como mexicano o estadounidense, saludos.
Sí, lo que nunca podrá negar es que nació en Estados Unidos. Si quieren pregúntenles a sus padres por qué en vez de nacer en Tijuana, salieron corriendo hacia San Diego a la hora de la hora… Yo no lo se.

ATENCIÓN.- Puedes leer todo el archivo reciente de “Juan Vené en la Pelota”, si entras en internet por “el deporte vuelve a unirnos”.

Gracias a la vida que me ha dado tanto, incluso un lector como tú.
jbeisbol5@aol.com
@juanvene5
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