BEISBOL 007: Carolina

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sábado, 9 de julio de 2011

¿Miedo al fracaso en Nueva York?


Fracaso es una palabra que no tiene cabida en ningún rincón de la organización de losYankees de Nueva York. Fracaso es una palabra que el fanático de este equipo no entiende ni acepta. Pero el miedo al fracaso es tan grande que muchos de los movimientos que hace la gerencia responden a estas 7 letras.
Por eso les cuesta tanto confiar en los jóvenes que aguardan en las granjas para tener una oportunidad, cuerpos calientes de prospectos listos para el equipo grande. Un Jesús Montero en otro equipo distinto ya se haría llamar grandeliga y sería todo lo contrario a un jugador que luce como alguien atascado y preso en Pensilvania. Los Yankees siempre han dicho que quieren que el venezolano sea un jugador titular y por eso han sido pacientes con su llamado. Esa razón se las compro pero hay algo más allá, razones entrelíneas y de identidad en ese discurso.

Imagínense que si suben a Montero, cargarían con tres receptores más un Jorge Posada, que sabemos puede responder a la hora de una emergencia. Entonces ese roster bombardero no tendría flexibilidad. Sabemos que en este juego la lógica de los llamados a la gran carpa corresponde a las necesidades de un equipo en un momento específico. Además es imposible obviar que se trata de los Yankees, un equipo conservador, que suele respetar a quienes los han hecho grandes y que le tienen pánico al fracaso.



Si hacemos memoria de cuando esta organización trajo de Colorado a Joe Girardi, quien no era gran bateador, lo hicieron porque él sabía manejar a los lanzadores y era bueno en todos los aspectos defensivos. El receptor, más en un equipo como éste, va mucho más allá de su ofensiva. Debe tener mucha inteligencia y dotes de liderazgo, pero sobre todo habilidad para la toma de decisiones. Montero está ahí para ser el receptor por muchos años, pero no lo suben desde ya no porque tienen a Russell Martin y a Francisco Cervelliarriba cumpliendo a cabalidad con el trabajo, sino porque aún no le tienen confianza y sólo esperan resolver las dudas que les genera su defensa. También sabemos que el venezolano quiere sí o sí ser receptor, y por eso ha vivido toda su carrera peleando consigo mismo por ser un buen catcher y no un primera base, posición que algunos creen desempeñará en el futuro si no logra hacerse receptor en Grandes Ligas. A su favor, tiene apenas 21 años, ahora es que puede seguir luchando por su anhelo de cubrir el home.
Mientras tanto, el venezolano batea para .290 con apenas 5 HR en Triple A, pero las estadísticas generales en el tiempo que ha jugado en las menores son mucho mejores que las que en su momento y a ese nivel tuvieron jugadores como Robinson CanóMelky CabreraBernie Williams o Jorge Posada, y sin embargo, el venezolano sigue sin ser promovido y lo peor del caso es que ya hasta se le nota su frustración. Porque antes de ser un súper prospecto, es también un ser humano. Según declaraciones del vicepresidente de operaciones de los Yankees, Mark Newman, le han robado 37 bases de 45 corredores que le han salido al robo, y que a principios de mes fue colocado en el banco por ods juegos por mostrar poca energía, falta de concentración y algo de inmadurez. Entre otras cosas declaró: "Suponemos que él espera estar ya en el equipo grande, y eso está OK, pero parte del proceso de desarrollo es aprender a lidiar con la frustración de que algunas cosas no se hagan exactamente como se esperan".
La cruda realidad es que aún nadie sabe qué va a ser de su futuro, cuándo lo suben, hasta cuándo lo dejan abajo o cuándo lo usarán de carnada para algún cambio. Es lo duro de este negocio, parte del sacrificio que significa ser un jugador de béisbol.
Hace una década atrás los Yankees le dieron a Posada un tratamiento o inducción, por llamarlo de alguna manera, de apenas cuatro días de acción como titular, entre la receptoría y la posición de bateador designado. Es lo que se espera hagan con Montero, quién está más que listo para ayudar, cuando finalmente confíen en él. Joe Girardi y Tony Peña, dos excelentes receptores en sus épocas de grandeligas, sabrán cuándo no habrá riesgo de que el paso que den con Montero no sea en falso y si finalmente su posición será la de receptor del futuro. Ellos más que nadie saben hasta cuándo esperar por su desarrollo defensivo con un bate que pudiera ayudar desde ya. Ellos se deben hacer todos los días las siguientes preguntas: ¿Pero dónde más ponerlo? ¿Designado? ¿Primera base? ¿Y qué hacemos con Jorge Posada y Mark Teixeira? ¿Sirve de pieza jugosa de cambio para buscar un lanzador antes de la fecha límite? ¿Pero y el futuro de la posición? ¿Se lo dejamos a Francisco Cervelli o a Austin Romaine? ¿O mejor esperamos al prospecto dominicano Gary Sánchez a quien le dimos un súper bono de $3 millones? Incógnitas que sólo el tiempo y no la almohada resolverán.
El caso del mexicano Jorge Vázquez es similar. El Chato tiene un gran problema, Eric Chávez estaba pegándole muy duro a la pelota en pretemporada y en su tiempo ganó el Guante de Oro como tercera base. Eso le dio grandes ventajas ante los ojos de los Yankees cuando decidieron traerlo al Bronx.
Los Yankees sólo han subido a un jugador de cuadro suplente durante toda la temporada, al dominicano Eduardo Núñez, quien por cierto debe demostrar en el tiempo que Derek Jeter esté lesionado que es realmente el sucesor ideal para el campocorto. El Chato Vázquez de momento está lesionado y sí ha puesto grandes actuaciones en Triple A. Pero otra vez volvemos al mismo punto, no se llama a un jugador por sus estadísticas sino por las necesidades del equipo.
Si recordamos, las lesiones de los Yankees han venido por el lado del pitcheo, sobre todo en el bullpen que es un verdadero ambulatorio con Rafael SorianoDámaso MarteJoba Chamberlain y Pedro Feliciano ausentes. Por tal motivo le han dado oportunidades a Amaury Sanit, Héctor Noesí y Brian Gordon, entre otros.
Joe Girardi como manager y Brian Cashman como gerente general lo han hecho bien. se adaptan a la realidad y se mueven sabiendo que el fracaso no es opción cuando se viste el uniforme de los Yankees.

Carolina Guillén
es Lic. en Comunicación Social de la UCAB de Vzla, trabaja en los campos del periodismo deportivo desde hace más de una década, trabaja para ESPN desde 2004. Durante 4 años fue ancla del noticiero Sportscenter desde Buenos Aires. En 2008 se convirtió en la primera mujer en conducir "Beisbol Esta Noche", el programa de béisbol de la cadena, además es moderadora de Juego Cruzado y colaboradora de ESPNdeportes.com con sus blogs, reportajes y es además una fiebrúa del Fantasy.

domingo, 29 de mayo de 2011

En Japón el apellido Ramírez pesa


por Carolina Guillén

CortesíaAlex Ramírez Junior firmó con los Cobe Suns y estará más cerca de su padre
Hace más de 10 años un pelotero venezolano llegó a la Liga Japonesa de Béisbol, tras pasar sin hacer ruido por Grandes Ligas con Cleveland y Pittsburgh entre los años de 1998 y 2000.
Hoy ese jugador es un ídolo en la Tierra del Sol Naciente, se llama Alex Ramírez y juega para los Yomiuri Giants, me atrevería a describirlo como un venezolano como pocos que han jugado en la pelota nipona.
En par de ocasiones ganó un MVP, en 2010 sumó 8 temporadas consecutivas con al menos 100 remolques para quebrar la sagrada marca de 7 de Sadaharu Oh.
"Ramichan" que es como lo llaman sus compañeros, todavía pretende llegar a los 2000 hits, a los 400 HR y registrar 1000 juegos sin interrupción.
Sin embargo, lo que quiero contarles no tiene nada que ver con su paso por esta liga, sino por lo que le espera a nivel personal. La temporada que está por empezar tendrá un condimento muy especial para Ramírez, pues mientras consigue sus objetivos, gozará de la cercana compañía de su hijo Alexander David Ramírez.
Al "Junior" de los Ramírez lo conocí en una de las más influyentes coberturas en la cual he participado, hablo de la Serie Mundial de Pequeñas Ligas en Williamsport, 2006. Este chamo me enseñó cómo habla, cómo ríe, cómo sueña, cómo aspira un niño antes de saltar al béisbol profesional.
Alex Ramírez Jr. y todos sus compañeros de aquel equipo dirigido por la familia Carrasquel, me transportaron a la esencia pura del béisbol, a la inocencia de este deporte.
De esa camada Cardenalera de muchachos entre 11 y 13 años recuerdo a Manuel Barrios quien fue firmado por los Cachorros de Chicago como jardinero, o a José Alejandro Martínez adquirido como lanzador para la misma organización, por nombrar algunos nombres, y mientras tanto Alex ha esperado su momento analizando cuidadosamente cada paso que da.
El "Pocho" Ramírez tiene hoy 17 años y es tres cabezas más grande que cuando lo conocí, pero detrás de esa corpulenta apariencia es el mismo ser optimista, alegre y encantador, además de lanzador derecho, es un líder, un brazo con el gen "béisbol" en sus venas, quién espera cumplir uno de sus sueños de jugar pelota profesional y hoy está a un mes de dar un gran salto hacia ese objetivo.
Alex Ramírez Jr. fue firmado para jugar con los "Cobe Suns" de una Liga Independiente en Japón por dos años.
Se trata del mismo equipo que adquirió la semana pasada al jardinero de los Leones del Caracas, Jackson Melián, un aliciente que tiene muy emocionado a Alex y de lo cual apuntó: "Jackson y yo vamos a jugar en el mismo equipo, de hecho viajaremos juntos para compenetrarnos como compañeros, él me ha dado muchos consejos, es clase de pelotero y sé que va a ser muy influyente en mis primeros pasos, ojalá se nos dé todo bien y más a Melián quien se lo merece por su calidad humana".
Ciertamente debe ser una escuela para Ramírez lo que le espera en un gran béisbol, como es el japonés, el mismo que ha ganado los últimos dos Clásicos Mundiales. Como todo en la vida las compañías a veces terminan convirtiéndose en las grandes historias, esta vez y en una misma temporada de una Liga Independiente al otro lado del mundo, tendremos a un Melián (31) fajado por causar buena impresión de cara a una oportunidad en ligas mayores niponas y por el otro, a un Ramírez Jr. (17) entregado en su primera vez al aprendizaje de una cultura nueva y desconocida.
Al final jugar en esta liga será para ambos una oportunidad de oro para conocer ese béisbol, para entenderlo y así poder asumir la filosofía de un juego inteligente, pequeño, disciplinado y pulcro.
Mientras tanto Ramírez nos cuenta su plan: "Me ofrecieron un rol de relevista para empezar, calculo que en 1 ó 2 años estaré listo para el siguiente paso. Dependiendo de mi madurez me subirán a algún equipo de ligas menores y posiblemente a los "Tokyo Giants" que es el conjunto grande, o mejor aún, puede ser que reciba otras ofertas, y quién sabe si me uniforme para jugar al menos una vez junto a mi papá, daría todo por hacerlo realidad, hacia allá voy".
Vale destacar que a Ramírez Jr. lo estuvieron viendo en Barquisimeto varios scouts de organizaciones en los Estados Unidos, pero él se decidió por Japón porque aprecia esa Liga y el interés que ellos han mostrado con él en los últimos años, además la presencia y figura de su padre es excusa basta y suficiente para subirse al mismo barco.
Nadie será mejor maestro que su propio padre. Alex confiesa sentir un gran peso encima ante esta oportunidad, por el hecho de representar a Venezuela pero más que todo a su apellido, por lo que expresó: "Es muy grande ser hijo de quien soy, es un orgullo y un compromiso, lo único que tengo que hacer es seguir teniendo la disciplina que me caracteriza y que no se me olvide mi humildad".
Y como si la noticia de este contrato no fuera suficientemente emocionante, Alex finalizó con el siguiente comentario: "Yo siempre he sido el mismo chamo que tú conociste en 2006 cuando me entrevistaste, mi sonrisa nunca se va a cambiar y seguiré siendo el mismo, un capitán a donde voy, todas las cosas me van a salir bien y si Dios quiere surgiré como pelotero y más que todo como persona. Yo siempre pisaré tierra sea quien sea y tenga la familia que tenga, espero que Dios me siga dando salud. Mi sueño era que me entrevistara ESPN en Williamsport, ahora voy por el otro, convertirme en algo más grande".
Mientras tanto sólo sirve agregar que no importa que tan lejos llegue Alex Ramírez Jr., o cuánta fama reúna en esas latitudes, nosotros siempre sabremos de dónde salió y quién es el hijo de un gigante cuyo apellido pesa en Japón.

Carolina Guillén
es Lic. en Comunicación Social de la UCAB de Vzla, trabaja en los campos del periodismo deportivo desde hace más de una década, trabaja para ESPN desde 2004. Durante 4 años fue ancla del noticiero Sportscenter desde Buenos Aires. En 2008 se convirtió en la primera mujer en conducir "Beisbol Esta Noche", el programa de béisbol de la cadena, además es moderadora de Juego Cruzado y colaboradora de ESPNdeportes.com con sus blogs, reportajes y es además una fiebrúa del Fantasy.