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miércoles, 26 de octubre de 2016

Chicago y el adiós de los Adorables Perdedores

Chicago y el adiós de los Adorables Perdedores

El Emergente
Ignacio Serrano

Hubo un tiempo en que Chicago fue La Meca del beisbol. Los Cachorros y los Medias Blancas ganaron consecutivamente las series mundiales de 1906, 1907 y 1908. Entre 1906 y 1919 ambos equipos se combinaron para asistir ocho veces al Clásico de Octubre.

Un siglo de sequía tuvo la segunda ciudad más importante de Estados Unidos. Un siglo con algunos momentos de esperanza, como en 1945, cuando los oseznos ganaron la Liga Nacional, o 1959, cuando los patiblancos conquistaron la Americana.

A lo largo de esta insólita espera, que los Medias Blancas terminaron en 2005, al ganar con Oswaldo Guillén; mientras generaciones de aficionados veían pasar sus vidas enteras sin celebrar una corona, los Cachorros se forjaron un nombre que por décadas ha latido en el pecho de sus aficionados y la prensa de la urbe: los Adorables Perdedores.

Fue esa una de las grandes diferencias que siempre separaron a los equipos de la Ciudad de los Vientos. Mientras los Sox eran la clase obrera, con un gris estadio enclavado en la industrial zona sur, los Cubs eran los “Cubbies”, los cachorritos, los dueños de un parque donde siempre se jugaba de día, el único sin colchonetas protectoras en el outfield, para permitir que la hiedra siguiera decorando los jardines.

El Wrigley Field, dicen los lugareños, era el bar más grande del mundo por aquellos años 70 y 80, cuando Harry Caray se asomaba desde la caseta de transmisión para cantar el himno de la pelota, el Take me out to the ballgame, cada séptimo inning.

Nuestra generación creció cerca de todo eso, porque la estación WGNTV era una de las pocas formas que existían de ver beisbol a diario en esos tiempos sin internet y con antenas parabólicas.

Quizás por eso, cada cuarentón o cincuentón que es seguidor de los diamantes lleva un poco de los Cachorros en su corazón, en este lado del mundo.

Puede que la versión 2016 de la divisa ubicada en la zona norte siga siendo adorable. La hiedra, el estadio centenario, sus uniformes casi sin cambios, las caras jóvenes del roster, los pintorescos locales que rodean el lugar, todo eso ayuda. Pero la cara de la franquicia está dando un cambio crucial, independientemente del resultado de la Serie Mundial.

Theo Epstein llegó con ese objetivo al alto mando de la franquicia. Logró algo semejante en Boston, cuando acabó con la Maldición de Babe Ruth, pero allá completó un roster que ya tenía figuras. Su labor, en este caso, ha sido casi desde cero.

Sesudo sabermétrico y dirigente visionario, Epstein fortaleció el sistema de ligas menores, fue agresivo en las firmas internacionales, forzó la barra para traerse al manager Joe Maddon, hizo cambios brillantes y apuestas con el ojo abierto que los demás no tenían, como al adquirir a Anthony Rizzo o Jake Arrieta.

Ni siquiera necesitó sumar súper estrellas en el mercado de agentes libres; acaso Jon Lester, porque Ben Zobrist no era tal cosa.

Es una maquinaria balanceada, con peloteros experimentados, pero sobre todo con jóvenes como Kyle Schwarber, el puertorriqueño Javier Báez y el novato venezolano Willson Contreras.

El mejor gerente, con el mejor manager de la MLB, formando el mejor equipo, que obtuvo el mejor récord.

No importa lo que pase contra los Indios de Cleveland. Los Adorables Perdedores de ayer prometen ser ganadores en los años por venir.

Publicado en El Nacional, el miércoles 26 de octubre de 2016.

Roberto Pérez encabezó el protagonismo latino en el primer choque de la SM

CLEVELAND - Con dos jonrones y cuatro carreras producidas, el receptor puertorriqueño Roberto Pérez fue la estrella ofensiva del triunfo de los Indios por 6-0 sobre los Cachorros en el Juego 1 de la Serie Mundial el martes.
El primer cuadrangular de Pérez - un batazo solitario por el bosque izquierdo en el tercer inning contra el abridor de Chicago, Jon Lester - le dio una ventaja de 3-0 a la Tribu. El boricua luego agregó un jonrón de tres rayas al jardín izquierdo ante el relevista venezolano Héctor Rondón en el octavo episodio.
Con dichos batazos, Pérez se convirtió en el primer jugador de la Isla del Encanto que se vuela la cerca dos veces en un partido de Serie Mundial. De paso, el oriundo de Mayagüez se unió a Yogi Berra, Gene Tenace, Johnny Bench y Gary Carter como los únicos cátchers que han conectado más de un bambinazo en un juego del Clásico de Otoño.
Además, Pérez es el primer jugador que conecta dos jonrones en su primer juego de Serie Mundial de por vida desde Troy Glaus, quien empalmó dos cuadrangulares por los Angelinos en el 2002.
"Para mí significa mucho", dijo Pérez sobre su primer juego de Serie Mundial. "He prograsado mucho.. Ahora mismo estoy jugando con mucha confianza. No me estoy esforzando por hacer de más en la caja de bateo. Simplemente estoy tratando de controlar mis emociones. Es mi primera experiencia de Serie Mundial y estoy tratando de salir a competir, tener buenos turnos al bate, embasarme y hacer que algo suceda. Es una sensación increíble".
Después del partido, el torpedero de los Indios y compatriota de Pérez, Francisco Lindor, se expresó feliz por su compañero.
"Súper orgulloso, contento", dijo Lindor con respecto a la actuación de Pérez. "Yo sé lo difícil que es y lo mucho que él trabaja para tener éxito y hacerlo en este momento…y que lo haya hecho frente a su familia es algo súper bonito".
En nueve juegos de estos playoffs, Pérez ha conectado tres jonrones y ha remolcado seis carreras por la Tribu.
"Sus manos son muy suaves y encima de eso tiene confianza", dijo el capataz de los Indios, Terry Francona, acerca de Pérez. "Esa es una buena combinación. Digo, lo que hizo hoy al bate fue bien emocionante. Nos dio una ventaja temprano. Y luego, la amplió. En el séptimo y octavo inning, no parecía que iba a ser un juego de 6-0. Siempre es agradable. Todo el mundo se alegró por él. Se notó en la manera en que todo el mundo reaccionó".
PROTAGONISMO LATINO CON EL MADERO
Pérez no fue el único boricua que hizo historia por los Indios en el Juego 1 del Clásico de Otoño. Lindor, de 22 años de edad, se convirtió en el integrante más joven de la Tribu que conecta tres hits en un juego de Serie Mundial. El oriundo de Caguas es también el jugador más joven en lograr la hazaña desde que lo hizo el colombiano Edgar Rentería por los Marlins en el Clásico de Otoño de 1997.
Lindor tiene ahora la distinción de ser el tercer jugador con 22 años de edad o menos que batea tres hits en su primer juego de Serie Mundial. Con esos tres batazos, Lindor mejoró su promedio en esta postemporada a .375.
"Buscar buenos pitcheos en la zona donde yo pudiera darle duro a la bola para algún sitio y gracias a Dios se dio", dijo Lindor con respecto a la manera en que afrontó sus turnos al bate contra Lester y los Cachorros.
Lindor también se robó la segunda base en la primera entrada y anotó la primera carrera del partido gracias a un imparable del tercera base dominicano José Ramírez, quien se fue de 4-3 en su debut en Clásicos de Otoño.
"Me siento bien, gracias a Dios", dijo Ramírez, de 24 años de edad. "Todo salió bien y ganamos, que es lo importante".
Ramírez y Lindor se convirtieron en el tercer dúo de compañeros con menos de 25 años de edad en dar tres hits o más en un juego de Serie Mundial. En ese sentido, se unieron a Goose Goslin y Ossie Bluege (Senadores de Washington, 1924) y Dustin Pedroia y Jacoby Ellsbury (Medias Rojas de Boston, 2007).

Indios blanquearon a Cubs en el Juego 1 detrás de Pérez y Kluber

CLEVELAND -- Roberto Pérez y Corey Kluber martirizaron a los Cachorros de Chicago en su primera Serie Mundial tras una ausencia de 71 años.
El puertorriqueño Pérez sacudió un par de jonrones, mientras que Francisco Lindor y José Ramírez descargaron tres hits cada uno para respaldar una fulgurante apertura de Kluber, y los Indios se impusieron el martes 6-0 en el primer partido de este Clásico de Otoño de los eternos perdedores, y en el que Cleveland se ilusiona con terminar festejando su primera coronación desde 1948.
Jon Lester, cuyos Cachorros ambicionan su primer campeonato desde 1908, tambaleó con sus problemas para mantener a raya a los corredores en el inning inicial al permitir un par de carreras tras retirar a los primeros dos bateadores.
En una noche ventosa con temperaturas de 10 grados (50 F), el boricua Lindor puso en marcha el ataque de los Indios con un sencillo por el medio y de inmediato se robó segunda base, capitalizando el desinterés del as zurdo de Chicago para vigilar a los corredores. El dominicano Ramírez remolcó la primera anotación con un sencillo al hacer un swing de toque y luego Brandon Guyer recibió un pelotazo con las bases llenas.
Pérez, el noveno en el orden al bate, lleva tres jonrones esta postemporada. ¿Cuántos dio en 61 juegos de la campaña regular? Tres.
"He progresado mucho", afirmó Pérez, quien ha conectado sus tres vuelacercas en 27 turnos durante la postemporada. En la campaña regular, logró el mismo número de cuadrangulares en 153 visitas al plato.
Titular de la receptoría tras la lesión que dejó fuera a Yan Gomes a mediados de julio, Pérez conectó un jonrón solitario en el cuarto inning ante Lester y luego la desapareció frente al relevista venezolano Héctor Rondón en el octavo, con dos en base.
Kluber recetó ocho ponches en los primeros tres innings, un récord en la Serie Mundial. Totalizó nueve ponches -- cuatro con strike cantado -- y fue relevado por Andrew Millerluego que Ben Zobrist abrió el séptimo con un sencillo.
"Fue como si uno hubiera tenido un nivel adicional de intensidad", dijo Kluber.
Chicago acabó congestionando las bases ante Miller sin outs, pero el fenomenal zurdo sacó a relucir su casta al colgar el cero cuando sacó a Willson Contreras con un elevado a lo corto del jardín central, seguido por ponches a Addison Russell y David Ross.
Miller también se encargó del cero en el octavo, culminándolo con un ponche a Kyler Schwarber con corredores en las esquinas. Schwarber, quien inesperadamente fue incluido en el roster para su primer juego desde que el 7 de abril se rompió dos ligamentos en la rodilla izquierda, había conectado un doble contra el muro del bosque derecho en el cuarto.
Terry Francona, el manager de Cleveland, sigue invicto en Series Mundiales, ahora con marca de 9-0. Dirigió a los Medias Rojas de Boston a sendas barridas en las ediciones de 2004 y 2007.
El ganador del primer juego acabó conquistando el título en las seis series Mundiales más recientes y en 17 de las últimas 19.
"No estoy preocupado", aseveró el manager de los Cachorros, Joe Maddon. "Es el primer juego. Estoy bien. Todos estamos bien".
Ante un pronóstico de lluvia en Cleveland en la noche del miércoles, Grandes Ligas tomo la inusual determinación de adelantar una hora el inicio del segundo juego. El primer pitcheo fue pautado para las 7.08 de la noche.
Trevor Bauer abrirá por los Indios contra Jake Arrieta de Chicago.
Esta Serie Mundial enfrenta a las franquicias con las sequías más largas sin atrapar el máximo título, con un acumulado de 174 temporadas de impotencia entre las dos.
Fue una noche vibrante e inolvidable para la ciudad de Cleveland. Una media hora de antes que los Indios saliesen a jugar, los Cavaliers de la NBA recibieron sus anillos por el campeonato que ganaron en junio. Además, apalearon a los Knicks de Nueva York.
Ese fue el primer título obtenido por una franquicia profesional de la ciudad situada a las orillas del Lago Erie desde que los Browns de la NFL se proclamaron campeones en 1964.
Los Indios necesitan tres victorias más para que la espera no pase de los cuatro meses.
Por los Cachorros, el puertorriqueño Javier Báez de 4-1. Los venezolanos Contreras de 2-1, Miguel Montero de 1-0.
Por los Indios, los puertorriqueños Lindor de 4-3 con una anotada, Pérez de 4-2 con dos anotadas y cuatro producidas. Los dominicanos Carlos Santana de 2-0, Ramírez de 4-3 con una impulsada.

La mejor Serie Mundial, Twins-Bravos, en 1991


Juan Vené en la Pelota


PARA MIÉRCOLES 26, OCTUBRE 2016…

JUAN VENÉ EN LA PELOTA…

Coral Gables, Florida (VIP-WIRE).-

“Si a Barbarita le gusta el reggaetón, me divorcio esta tarde”… J.V.-

       -o-o-o-o-o-o-

Hoy es Día del Correo. Si no te he contestado, pregúntate si enviaste nombre, apellido y lugar desde donde escribes; si tu tema no ha sido tratado recientemente, y si escribiste lo que deseabas decir de manera que se entendiera.

Francisco Valdez, de La Paz, Baja California Sur, expone…: “Quiero comentar
acerca de la columna en la cual califica a la Serie Mundial de 1975 (no me toco verla, soy nacido en 1980) como la mejor que ha habido. Recuerdo con gusto la de 1991, los Bravos vs Mellizos. Fue increíble con jugadores como Kirby Puckett, Jack Morris y el joven Chuck Knaublach. Y qué decir de los Bravos de Atlanta que empezaban una dinastía increíble en ese tiempo, ambos equipos nos hicieron estar al filo del asiento, hermosa serie. Pero debo mencionar también la del 2001, entre Yankees y Diamondbacks, que me pareció excepcional por las siguientes razones. 1.-Fue tan buena que no pudo haber un MVP tuvo que haber dos, Randy Johnson Curt Schilling. 2.- Fue tan buena que el mejor relevista cerrador que ha existido, falló (Mariano Rivera, y en el séptimo juego). 3.-Ninguno de los equipos pudo ganar como visitante. Debo admitirlo soy fanático consumado de los Yanquis, pero fue una Serie tan bonita que por primera vez no me dolió ver que perdieran, porque no solo ganaron los Diamondbacks, ganó el beisbol”.

“Arturo Camarena,de Guamuchil, pregunta…: “¿Cuántas personas asistieron a los cuatro primeros juegos de la Serie Mundial 1908, porque Ud.solamente publicó los seis mil 210 del quinto y último?”.

Amigo Turo…: 10 mil 812, en Detroit; 17 mil 770, en Chicago; 14 mil 543 en Chicago; y 12 mil 907 en Detroit.

José Ocanto, de Valencia, pregunta…: “¿Se puede considerar a Martín Prado el tercer mánager venezolano, solo porque Don Mattingly lo invitó a dirigir a los Marlins el último juego de la temporada de este año?”.

Amigo Cheché…: Por supuesto que sí. El por qué no importa, dirigió en Grandes Ligas.

Carlos L. Jiménez, de Cubiro, pregunta…: “¿Cuánto cuestan las sortijas de Serie Mundial que dan a los peloteros del equipo ganador, y prohiben que las vendan o las empeñen?”.

Amigo Chalo…: El valor intrínseco cambia, según la época. Han costado entre 20 y 50 dólares cada una. Pero lo que realmente cuenta es el valor que le de cada propietario. Y no, no les prohiben nada.

Luis A. Castillo B. de El Junquito, pregunta…: “¿Quién fue el pitcher ganador por los Cachorros en la Serie Mundial de 1908?”.

Amigo Lucho…: Fueron dos. Mordecai (Three Finger) Brown ganó primero y cuarto, y Orvie Overall, segundo y quinto. Los Tigres les ganaron el tercero con George Mullin.
NOTA.- Puedes leer todo el archivo reciente de “Juan Vené en la Pelota”, si entras en internet a “el deporte vuelve a unirnos”.

Gracias a la vida que me ha dado tanto, incluso un lector como tú.

@juanvene5      
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martes, 25 de octubre de 2016

Mulos de Manhattan



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Mulos de Manhattan

Por Andrés Pascual - Acabo de leer algo que que explica por qué los Mulos de Manhattan son “más cáscara que boniato” desde los últimos 40 años: estuvieron a menos de una uña de prescindir de Mariano Rivera a mediados de la década pasada y, por la misma ceguera, por poco de Jeter también…
Mariano, que nunca fue prospecto de número de ninguna de las publicaciones o sitios que velan por el lugar que, supuestamente, ocupan los jugadores jóvenes de impacto brillante, no solo ha sido un extraordinario pitcher, de esos que tal vez se necesiten 50 años para que aparezca el próximo de iguales condiciones y resultados en su función, sino que navegó con una dosis especial de suerte extra, porque, si Wetteland desiste de tomar las de Villadiego como hizo vía agencia libre, todavía no lo hubieran llamado a cerrar el primer juego.

A  Derek Jeter le temían por su juventud, creían que no podría con la encomienda de establecerse como regular a edad tan tierna como lo hizo; pensaron que, quizás, adquiriendo a Félix Fermín solucionarían el problema.

Si Chipper Jones quisiera, por lo menos este año les “tumbaba” lo que vale el estadio, porque están detrás del ex jugador como lobos feroces, solo que confunden huesos con carne por la tendencia a la lesión recurrente y la edad del futuro HOF.

Dicen que ese interés desmedido y errático por el ex Bravo es producto de la preocupación por la lesión de Mark Texeira y el suplente que llene con clase (y yo diría vergüenza) el puesto del inicialista lesionado.

¿Son los Yankees? En más de 40 temporadas con los Steinbrenners como dueños han ido a menos Series Mundiales y dejado de ganar otras tantas como nunca antes en menos tiempos con otros dueños y gerentes (en la foto el creador del Imperio del Bronx, Jacob Ruppert, junto a Lou Gehrig).

La preferencia por la ex figura lesionada y vieja no les permite reestablecer claramente el dominio de la franela estilo antiguo, es decir, como “Dios siempre mandó” cuando de este club se ha tratado.

Si se le suma la pifia con Alex Rodríguez, hay que concluir que, posiblemente, jamás regresen al lugar en la historia donde los puso su pasado inigualable por su juego, por su público y por una administración  más brillantes que todas en todos los tiempos… “hasta un día”.

Aroldis Chapman trae su fuego sin igual a la Serie Mundial

CLEVELAND -- Los Cachorros, quienes en el 2015 ganaron 97 juegos en la temporada regular antes de quedar eliminados en la segunda ronda de los playoffs, llegaron al 2016 más empeñados que nunca en alcanzar la Serie Mundial y ganar el primer título de la franquicia en 108 años.
El presidente de operaciones de béisbol de la novena del norte de Chicago, Theo Epstein, dejó en claro que iba en serio con esa meta a finales de julio, cuando envió a cuatro prospectos a los Yankees - incluyendo al cotizado campocorto venezolano Gleyber Torres - a cambio del taponero cubano Aroldis Chapman.
Los Cachorros ya contaban con un cerrador sólido en ese momento - el derecho venezolano Héctor Rondón - pero Chapman posee un arma irresistible y poco común: una recta de 100 millas por hora.
Entre los Yankees y los Cachorros, Chapman tuvo efectividad de 1.55 en 58 innings de labor y logró 36 rescates en 39 oportunidades. El lanzallamas obtuvo 16 de esos salvamentos como integrante de la novena de Chicago, por quienes registró promedio de carreras limpias de 1.01 en 26.2 entradas.
Con dicha actuación, Chapman ayudó a los Cachorros a terminar con marca de 103-58, la mejor de Grandes Ligas.
"Es algo totalmente distinto cuando pones a lanzar a un muchacho que tira a 100 millas por hora", dijo el manager de los Cachorros, Joe Maddon, con respecto a Chapman. "Te hace sentir bien, sea quien sea que esté bateando. Esa es una de las razones principales por las estamos [en la Serie Mundial] ahora mismo".
Chapman, de 28 años de edad, pasó de los Rojos a los Yankees en diciembre del año pasado. Ese mismo mes, Cincinnati había acordado enviarlo a los Dodgers, quienes se retractaron del acuerdo cuando el oriundo de Holguín fue acusado de violencia doméstica. Chapman comenzó la campaña regular en la lista restringida y se integró a los Yankees el 9 de mayo, luego de cumplir una suspensión de 30 días bajo el programa de violencia doméstica de Major League Baseball.
Chapman ya tenía experiencia de playoffs con los Rojos, pero este año representa la primera vez que avanza más allá de la ronda divisional. En lo que va de esta postemporada, el cubano tiene marca de 1-0 con efectividad de 3.38. Ahora, su meta es ayudar a los Cachorros a llegar a la tierra prometida.
"Contento, orgulloso", dijo Chapman. "Me trajeron para acá con el objetivo del equipo ganar y llegar a la Serie Mundial y se dio".
De compañeros a rivales
Si Chapman y los Cachorros han de ganar la Serie Mundial, los bateadores de Chicago tendrán que hallar la manera de tener éxito ante el relevista Andrew Miller, quien no ha permitido carrera alguna en 11.2 innings de labor por los Indios en la postemporada e incluso fue nombrado el Jugador Más Valioso de la Serie de Campeonato de la Liga Americana.
Chapman y Miller comenzaron la temporada como compañeros de equipo en los Yankees. Ambos fueron canjeados a finales de julio y ahora se están enfrentando en la Serie Mundial.
"Es algo bastante bueno para los dos", dijo Chapman acerca de tener a Miller como rival ahora. "Bastante emocionante".
El capataz de los Indios, Terry Francona, ha acaparado titulares en esta postemporada por la manera agresiva y poco convencional en que ha utilizado a Miller y el resto de su bullpen. De su parte, Maddon le pidió a Chapman que sacara cinco outs en el Juego 6 de la SCLN ante los Dodgers, pero más allá de eso no tiene previsto cambiar su forma de usar al cubano.
"Creo que Aroldis, si hubiese querido hacer eso, creo que hubiera tenido que empezar desde los entrenamientos", dijo Maddon. "Tendría que cambiar su enfoque. Tendría que prepararse de una manera distinta. Sí me he fijado que tira una bola más pesada (en las prácticas) antes de lanzar una bola regular. Esa es su rutina.
"Estén de acuerdo o no, así son las cosas. Pedirle a un muchacho como Aroldis que cambie su rutina ahora mismo en postemporada y que haga otra cosa, creo que sería invitar el fracaso. La otra noche, le pedimos cinco outs, que es algo bueno. Entonces, de ahora en adelante, él sabe que es capaz de hacer eso. Pero ponerlo a pitchear así el sexto, séptimo u (octavo) será bien difícil".

THEO EPSTEIN, BRUJO MAYOR DE MAJOR LEAGUES BASEBALL


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Por Andrés Pascual
En el capítulo curiosidades del beisbol, los 71 años de alejamiento de la Serie Mundial de los Cubs, inscriben al jugador de plantilla de los Ozenos de Maddon, Dexter Fowler, como el primer pelotero negro que irá al evento por el club, porque, cuando Rickey y los Dodgers derrumbaron el muro (Noviembre de 1945), el team de la Ciudad de los Vientos perdió contra Detroit un mes antes y no jugará otra vez sino hasta mañana, en que enfrentará a los Indios de Cleveland por el máximo honor colectivo que ofrece el beisbol.
El año pasado escribí lo que leerá a continuación y está en el link de CNN más abajo: “Algo se debe reconocer con la llegada de Joe Maddon al club de Billy Herman, y es que con este hombre ahí, posiblemente se haya convertido en propuesta de favorito para la próxima temporada. Con un “pasaíto de mano” están discutiendo, con un poco de suerte estarán en Octubre, pero en la Serie Mundial…”
Ahora tómese el trabajo de abrir este otro link de mi blog “eltubeyero22.com” de Las Mayores (también en el oficial desdeelmontículo.com MLB.es), para que lea una sospechosa curiosidad, relacionada con los Cubs que perdieron en 1918 contra el Boston Red Sox de Babe Ruth:
Analizando fríamente las derrotas del Chicago Cubs ¿Podría concedérsele a la suerte o al juego inferior, a aquella en que se comenta que arreglaron juegos un año antes que sus hermanos del otro lado de la ciudad?
La leyenda urbana del restaurantero y el chivo (como la Maldición de Ruth antes y después de los Yawkey’s), ha servido para entretener y desviar la atención de lo poco que hicieron los Wrigleys por habilitar un club balanceado y competitivo; desde que le vendieron al intermedista cubano Tony Taylor (más rápido que Glenn Beckert y más versátil, de mejor WAR, 15.8 por 23.3, y mejor promedio de embasamiento que el americano, aunque menos bateador .261 por .283) al Filadelfia y a Lou Brock a los Cardenales.
¿Qué hubiera pasado a mitad de los 60’s si…? nadie lo puede asegurar, pero al lado de Billy Williams, de Santo, de Ernie, de Ferggie…los que mencioné, tengo la impresión de que el club de Gibson no hubiera podido con esta gente para 1964, porque jugaron con Brock en el outfield, que se convirtió en el líder desde que llegó a San Luis.
Y no puede separarse de la actuación negativa sempiterna de los Cubs, cuando el propio Paul Wrigley decidió dirigirlos e instauró “el colegio de coaches” (material ilustrativo mío al final del párrafo, también de mi blog eltubeyero22.com), que estipuló que todos los asistentes de la novena “tenían que dirigir”, para lo que bajó de la cabina de narración a Lou Boudreau incluso, que había ganado con Cleveland en 1948 como manager-jugador:
El sentimiento racista del millonario del chiclet lo puso de manifiesto al dejar fuera del experimento al venerable Buck O’Neil, que dirigió y jugó para los Monarchs y para el Almendares y que firmó a Ernie Banks y a Lou Brock para el dueño que despreció su tacto, su vista y su inteligencia de mentor por el color de su piel posiblemente.
El capricho de los Wrigleys, su imposición de dueños irreverentes fue tal, que pusieron luces a mitad de los 80’s y arreglaron una escalera de madera vieja para llegar al palco de prensa, más peligrosa que pasar las cataratas de Iguazú sobre una soga, a finales de esa década.
En 1945 los Cubs debieron ganarle al Detroit, estuvieron en la Serie Mundial con Cavaretta, Stan Hack, Hank Sauer y Andy Pafko, jugadores de clase reconocida, bateo efectivo y oportuno, lo demostraron cuando abrieron el evento derrotando 9-0 al fenómeno Hal Newhouser, en esa época, el mejor zurdo de Grandes Ligas, que descansa en Cooperstown. Pero cayeron en 7 juegos.
Los bengaleses mantenían desde 1931 al super-artillero Greenberg, quien, con Eddie Miercovich, jugó en Cuba, con el pitcher estrella de USA en la Serie Mundial Amateur de 1941, Stubby Overmire, con el indio sioux Rudy York y con los serpentineros Dizzie Trout y Virgil Truck, además de Newhouser, fueron un gran equipo para una serie corta que, con chivo o sin chivo, se sabe por experiencia y tradición que la gana cualquiera, sobre todo quien tenga mejor pitcheo y fue ese departamento el que decidió para Detroit en 7 juegos, el bullpen de los Cubs, con Derringer como mariscal, no pudo imponerse al staff de los felinos.
1945 fue el último año de Hank Greenberg en el Joven Circuito, el siguiente lo sorprendió enfundado en la franela pirata, tratando de producir para Pittsburgh al lado del joven y mejor jonronero de promedio de por vida de la historia (36.1, 101 impulsadas en 10 años), Ralph Kiner.
Dos veces trataron durante los 30’s contra los Yankees, entonces tuvieron al camarero Billy Herman, HOF que dirigió al Cienfuegos en Cuba, pero no pudieron, porque, para los Bombarderos de verdad, cañoneaban Gehrig, Dimaggio, Heinrich, Keller, Gómez, Crosetti.
En total estuvieron en 1932, 1935 y 1938 en el Clasico de Octubre y no pudieron ganar, en 1929 perdieron contra los Elefantes Blancos de Connie Mack, Serie Mundial que convirtió al catcher cubano Miguel Ángel González en el segundo criollo que asistiera al evento.
En el 2003 no debieron perder, pero se sugestionaron cuando un fanático (como contra Baltimore por los Yankees en 1997) provocó la derrota de unos Marlins que estaban perdidos, al quitarle en la cara un foul con dos outs a Moisés Alou, mientras tenían en la trinchera al mejor prospecto de pitcheo de todas las Grandes Ligas, realizando una faena brillante, Mark Pryor.
A estos nuevos Cubs llegó el “padre” Theo Epstein (foto), a exorcizarlos a pesar de su juventud, que hizo en Boston lo que no pudieron ni Williams ni Tiant ni Rice ni Yaz ni Clemens o Lonborg y ahí están…
Epstein trajo a Maddon (que declaró lo importante del beisbol invernal en referencia a Contreras y a Báez, reconocimiento tan pocas veces hecho por alguna figura de Grandes Ligas que no recuerdo otro) porque, como genio de las operaciones que es, acaso por su herencia hebrea, entendió que el hombre de Tampa era el crucifijo necesario para la sanación mesmérica.
Lo demás ha sido un buen staff más Chapman y un equipo joven que juega sereno, sin miedo al resultado del juego y con tal clase, que algunos están entre los tres mejores por posición en ambas ligas, como Rizzo, como Bryant, como Russell, como Báez, el boricua que ha rendido un mundo y juega a matarse, como el catcher Contreras,
Este equipo no debe perder la Serie Mundial, a pesar de lo controversial del pronóstico para series cortas, pero pasaron por sobre dos franelas de respeto…
Por descontado se puede decir que estaremos ante un gran Clásico Otoñal, de franelas veteranas aunque sin cuentas personales que saldar.