¿Cómo sería el desempeño de Pablo Sandoval con los Medias Rojas? ¿Si, como sugieren ESPN.com y otros medios, termina mudándose desde la costa oeste a Nueva Inglaterra?
Rumores y reportes afirman que Boston es el equipo más interesado en el Panda. Aseguran que Toronto y los Medias Blancas de Chicago no entrarán en una guerra de ofertas. Y mientras, los Gigantes esperan que el mercado se estabilice, para saber si harán una nueva propuesta o si simplemente deben despedirse de su tercera base.
La primera idea que viene a la mente es apetecible: pasar de un estadio favorable al pitcheo, el AT&T Park, a uno que favorece el bateo, el Fenway Park.
Es una real tentación. Ver florecer al venezolano como un toletero de 30 o más jonrones, con un average de .300 o más, con .900 de OPS. ¿Es eso posible?
A primera vista, sí. El cambio de ambiente debería impactar en sus números. Fenway tiene una raya de fair muy corta por la derecha, y aunque los callejones del right son espaciosos, y el center queda más lejos que en la mayor parte de los campos, muchos elevados de rutina se convierten al menos en sencillos, cuando golpean contra la cercana pared del Monstruo Verde, por la izquierda.
Esa perspectiva es atrayente. Sólo que el Panda es un toletero impredecible.
Su OPS ajustado ha bajado en los últimos cuatro años, pero todavía es 123, es decir, 23 por ciento mejor que el promedio de los bateadores en aquellos escenarios donde él ha jugado.
Lo que realmente sorprende en el toletero ambidiestro es el contraste entre lo hecho en casa y en la carretera. Sus números acumulados son casi equivalentes en jonrones, empujadas o anotadas. Pero los promedios dicen otra cosa.
Sandoval batea para .313/.365./.488/.853 en el AT&T Park, contra .277/.328/.443/.771 en los demás estadios. ¿Por qué? Se supone que sea al revés. ¿Cómo es posible que nade contra la corriente de ese modo?
Quizás sea porque se siente mejor en casa, apoyado por su público, durmiendo en su cama, sin las molestias de ir de hotel en hotel, sin el cansancio de los viajes.
Si fuera así, Boston podría facilitar su explosión como bateador: jugaría con la comodidad de estar en casa, pero ahora en un verdadero polígono de tiro.
Pero quizás todo se deba a que se siente cómodo en San Francisco y se ha ajustado a ese escenario. Si fuera así, mejor que se quede con los Gigantes.
El tiempo nos dirá.
Si fuera así, Boston podría facilitar su explosión como bateador: jugaría con la comodidad de estar en casa, pero ahora en un verdadero polígono de tiro.
Pero quizás todo se deba a que se siente cómodo en San Francisco y se ha ajustado a ese escenario. Si fuera así, mejor que se quede con los Gigantes.
El tiempo nos dirá.
IGNACIO SERRANO

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