No entiendo la razón por la cual los Yankees de Nueva York otorgaron contrato de siete años y 153 millones de dólares a Jacoby Ellsbury y dejaron marchar a Robinson Canó, quien en calidad de agente libre pactó por 10 temporadas y $240 millones con los Marineros de Seattle. Está bien, uno es outfielder y el otro se desempeña en segunda base, pero ¿la piedra de tranca en las negociaciones con el dominicano no era la cantidad de años y de dinero?
Desde que se difundió la noticia del convenio multianual que logró Canó con Seattle, he utilizado al menos tres veces la calculadora de mi smartphone, y aún no salgo del asombro. El contrato de Ellsbury supone como promedio 21.9 millones anuales para el ex jugador de los Medias Rojas de Boston, mientras que Canó devengará una media de 24 millones cada año con los Marineros. Una diferencia de sólo 2.1 millones de dólares. ¡Increíble!
Semanas atrás, Canó y sus apoderados, Jay-Z y Brodie Van Wagene, habían expresado a los Yankees sus elevadas aspiraciones: 10 temporadas y $300 millones, pero obviamente existía un margen de flexibilidad: los 60 millones de dólares que rebajaron a los Marineros. Entonces, ¿por qué la gente del equipo neoyorquino no propició un acercamiento con el infielder dominicano de 31 años de edad?
A mí manera de ver las cosas, Canó le lleva una distancia abismal a Ellsbury, sin dejar de reconocer los méritos del outfielder estadounidense de 30 años. En sus nueve temporadas en Grandes Ligas, todas con los Yankees, el dominicano promedió en forma global para .309, con 204 jonrones, 822 carreras empujadas, porcentaje de slugging de .504 y OPS de .860, además de haber jugado 159 o más partidos en las últimas siete campañas.
Ellsbury, en cambio, es un pelotero de gran velocidad pero muy propenso a lesiones, quien en las pasadas cuatro temporadas, entre 2010 y 2013, sólo ha logrado jugar a tiempo completo en la campaña de 2011, cuando tomó parte en 158 partidos. En su carrera muestra average de por vida de .297, con 65 cuadrangulares, 314 impulsadas y 241 bases robadas.
En cuanto a premios o distinciones, en sus nueve años con los Yankees, Canó participó en cuatro Juegos de Estrellas, ganó cinco Bates de Plata y dos Guantes de Oro como segunda base en la Liga Americana, mientras que Ellsbury únicamente actuó en un clásico estelar, obtuvo un Bate de Plata y fue galardonado con un Guante de Oro como jardinero central, todo eso con los Medias Rojas en 2011.
"Queremos que Robbie vuelva", había dicho el presidente de los Yankees Randy Levine, después de conocer las pretensiones de Canó. En este momento me pregunto, ¿qué tanto querían que volviera? Ahora, es probable que el agente libre venezolano Omar Infante sea el objetivo del equipo de Nueva York para reemplazar al dominicano. Por cierto, el viernes también se reportó que los Yankees firmaron al jardinero puertorriqueño Carlos Beltrán por tres años y $45 millones. Más dinero sobre la mesa.
FS
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