José Alberto Medina Molero
¿Será una utopía aspirar a una exaltación unánime o todavía no ha llegado el jugador que rompa los cueros de ese abigarrado paradigma que tienen entre sus manos más de cinco centenas de cronistas deportivos?
En 1936 se produjo la primera elección para el Salón de la Fama del béisbol norteamericano, un total de 226 cronistas se congregaron para elegir a los primeros inmortales. Tenían una ristra de nombres célebres, harto difíciles de ignorar, apilados porque el instrumento de exaltación no había podido ser implantado hasta esa fecha. Esta difícil situación fue resuelta con la selección de 5 figuras de primer orden: Ty Cobb 98.2%, Babe Ruth 95.1%, Honus Wagner 95.1%, Christy Mathewson 90.7% y Walter Johnson 83.6 %, quedando fuera en forma provisional astros de la elocuente estirpe de Roger Hornsby, Nap Lajoie, Tris Speaker y hasta el propio Cy Young, quien obtuvo un insólito 49.1% por parte de los cronistas. Además de esta impensable exclusión, la otra gran sorpresa era la ausencia de unanimidad con jugadores de la inmensa talla de Ruth y de Wagner, por no hablar de la que representaba en guarismos deslumbrantes el melocotón de Georgia, Ty Cobb. ¿Quién podría pensar antes de esa elección que al menos 11 votantes considerarían que el Bambino no debía ser llevado a los gloriosos salones de Cooperstown? Suena a herejía, pero pasó y siguió pasando entre las exaltaciones de 1937 a 2013, en ninguna de esas citas ha habido unánimes.
Lo anterior es más inexplicable en la medida que se examina el brillo de las estrellas que han pasado por ese escrutinio anual: Gehrig, Musial, Williams, DiMaggio, Aaron, Mays ,Mantle, Koufax, Ripken, Gibson.
En 1992 casi se rompe este mítico límite numérico, el legendario pitcher Tom Seaver obtuvo 98.8% de los votos de los 430 periodistas acreditados en el Comité, pero 6 de ellos dejaron de incluir en sus boletas al ganador de tres premios Cy , quien además en 1967 fue electo Novato del año . ¿Quién podría endilgarle algún demérito a alguien como Tom Seaver tras sus 311 victorias, 61 blanqueos y 3640 ponches, sexta mejor cifra de todos los tiempos? Seaver, quien además había coleccionado 11 temporadas con menos de 2.90 de efectividad ( algo que ningún pitcher en los últimos 50 años ha logrado ) lucía como el perfecto unánime para 1992, pero llegado el momento de emitir los votos, no hubo unanimidad, no pesó el que Tom Seaver haya detentado el record de 10 ponches al hilo, ni mucho menos que poseyera la marca de nueve temporadas (1968-1976) al hilo con 200 o más ponches. Nada.
Ahora, el próximo mes se presenta por vez primera ante el Comité un lanzador con todas las credenciales para quebrar el mito de la exaltación universal: El Profesor Greg Maddux. Sus cartas fuertes: 355 triunfos, 3371 abanicados y Efectividad de 3.16, 20 temporadas con al menos 13 victorias, 14 campañas con más de 16 triunfos. Cuando se compara a Maddux con los mejores pitchers de los últimos 50 años (Koufax, Randy, Gibson, Martinez, Halladay, Santana, Félix, Verlander etc) es el mejor en BB/9 (1.8) y en Jr/9 (0.6 , igualado con Gibson) . Sólo Randy Johnson (5) tiene más Cy que los 4 ganados por Maddux , y a todo ello suma nada más y nada menos que 18 guantes de oro.
¿Será Maddux el primer unánime en Cooperstown? ¿Logrará ,con base a su proverbial control , derribar ese muro invisible y misterioso de la aclamación total?
jamedina11@gmail.com
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