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viernes, 24 de octubre de 2014

Grégor Blanco, nacido para el rol de primer bate


 
 




SAN FRANCISCO -- Ser el primer bate de una novena que intervenga en una contienda tan importante como lo es la Serie Mundial tiene que ser una de las experiencias más extraordinarias para cualquier profesional del apasionante mundo del diamante.

Imagínese usted al hombre que se dispone a entrar al cajón de bateo, con todo el estadio pendiente de él, con milllones y millones de espectadores preparados para verlo alrededor del planeta por televisión, algunos corriendo a última hora para instalarse frente a la pantalla chica, "armados" con una refrescante bebida y/o un humeante bocadillo.

Y se presenta el primer bateador a dar un elevadito al pitcher, le bromea un humilde periodista latinoamericano. "No, qué va, ya vengo a pegar una línea", respondió con una carcajada Grégor Blanco al escuchar el cuadro imaginativo previo que le presentaba el enviado de LasMayores.com.

Debutar tan bien en la Serie Mundial de 2014 fue una experiencia bien chévere para Blanco, de acuerdo a lo que explicó a nuestros lectores. Embasarse como primer bate, anotar la primera carrera, salvar un inning peligroso con un engarce en el jardín central, impulsar una rayita con boleto con las bases llenas, son experiencias que va a atesorar el resto de su vida.

"Me imagino cómo debe haber estado mi familia en casa, muy contentos", comentó Blanco, instalado como primer bate y jardinero central titular en la recta final de la campaña al lesionarse el estelar puertorriqueño Angel Pagán. "Todo esto es increíble, más que todo para Venezuela. Sé que están pendientes de todo lo que ocurre en esta Serie Mundial".

Ser un primer bate en las Grandes Ligas no es flor de un solo día para Blanco, uno de los mejores jardineros a la defensiva del béisbol más exigente que se juega en el mundo. Vislumbraba esa experiencia de pegar el primer hit de la Serie Mundial de 2014 en Kauffman Stadium prácticamente desde que estaba en el vientre de su madre y gozará un mundo cuando sea el artillero inicial de los Gigantes al reanudarse el Clásico de Octubre el viernes en el AT&T Park de San Francisco.

"Ser un primer bate es como parte de mi vida desde que era niño", rememoró Blanco. "Fíjate que mi pelotero favorito era Kenny Lofton" , refiriéndose al pelotero que bateó 2,428 hits en las Grandes Ligas con seis equipos diferentes, fundamentalmente los Indios de Cleveland.

Constituirse en primer bate de un equipo de Serie Mundial es una experiencia que no fue necesariamente proveniente de un camino de rosas para Blanco, que fuera el jardinero izquierdo titular de los Gigantes cuando barrieron a los Tigres de Detroit en la Serie Mundial de 2012.

Para su fortuna, el dirigente Bruce Bochy siempre le tuvo una gran confianza a Blanco, aún cuando casi a diario era torpedeado por preguntas de periodistas y críticas de comentaristas en torno a si le pudo haber convenido a los Gigantes bajar al veloz pelotero al tercio final de la alineación.

Cada vez que se producía una critica, Blanco respondía con un partido con más de un imparable, alguna carrera remolcada en un momento clave y por supuesto su gran agresividad en las almohadillas, aparte de su capacidad para jugar con enorme habilidad en los jardines. Su promedio de .260 en la temporada y de .170 en sus primeros 11 partidos de Play-Off no reflejan ni remotamente lo útil que ha sido a la novena de la Bahía.

"En mi carrera me han pasado muchas cosas que me han hecho valorar lo que es estar en un equipo de Grandes Ligas, no solamente como jardinero central y primer bate, sino como pelotero en general y hasta como recoge bates", formuló Blanco, que a sus 30 años de edad ya ha defendido tres uniformes en la meca de la pelota porque previamente estuvo con los Bravos de Atlanta y los Reales de Kansas City.

"Es tremendo contar en nuestro equipo con un tipo como Grégor que ha tenido experiencia como primer bate", elogió el dirigente de los Gigantes, Bruce Bochy. "Era nuestro cuarto jardinero, pero cando perdimos a Pagán necesitábamos ayuda, no solamente en el tope de la alineación sino también en el bosque central".

No conforme con cumplir con la misión encomendada, Blanco, que luego de una campaña invernal de receso volverá a jugar en Venezuela con los Tiburones de La Guaira en la temporada 2014-15, ha sido de utilidad enorme a los Gigantes.

"Ha amortiguado el golpe que sufrimos por la pérdida de Pagán", indicó Bochy. "Es fabuloso a la defensiva y un buen primer bate. Puede hacer muchas cosas que son valiosas para el equipo. Puede tocar bien la bola, participar en las jugadas de bateo y corrido, robar bases. De manera que tuvimos el lujo de tener este año dos jardineros centrales y primeros en el orden de bateo que sacaron la cara por el equipo".

Entre esas cosas pequeñas estuvo ese tremendo toque de Blanco en el tercer juego de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional que derivó en un error del lanzador zurdo Randy Choate y como consecuncia de ello los Gigantes dieron un paso en firme a la Serie Mundial al dejar en el terreno a su fiero adversario.

"Siempre lo he dicho, tú puedes ser impactante en un juego sin ni siquiera pegar un hit", filosofó en ese momento Bochy.

Tanto admiraba a Lofton, que una de las cosas que suele hacer Blanco es tirarse en la primera base de cabeza al tratar de apuntarse un sencillo por el cuadro, algo que ejecutaba con frecuencia el otrora grande de las Ligas Mayores que no le es muy recomendable a la juventud.

No obstante, no son muchas las cosas que haga el veterano venezolano para preocupar a su equipo, sino más bien todo lo contrario ya que su aporte a los Gigantes le convierte en una especie de amuleto para la novena de Bochy.

Por cierto que Blanco comenzó también exitosamente el miércoles el segundo partido de su carrera como primer bate al convertirse en el 19no pelotero que arranca un juego de Serie Mundial con un cuadrangular y el primero desde que Dustin Pedroia lo hiciera con los Medias Rojas de Boston en 2007.


 Manolo Hernández Douen / LasMayores.com

Pablo Sandoval orgulloso, con o sin Guante de Oro


 
 




SAN FRANCISCO - Pablo Sandovalse siente bien contento de los progresos que ha logrado con su defensiva en 2014 y se sentiría bien orgulloso si le dan el Guante de Oro como mejor tercera base de la Liga Nacional, pero es algo que no le quita el sueño para nada.

"Para mí no es una de las metas ni uno de los logros, es normal, si me lo gano, bienvenido sea", comentó el antesalista de los Gigantes de San Francisco a una pregunta de LasMayores.com, luego de la práctica de los campeones de la Liga Nacional con miras al tercer partido de la Serie Mundial a celebrarse el viernes en el AT&T Park de San Francisco.

Sandoval es el único pelotero de los Gigantes que aparece entre los finalistas para el Guante de Oro. Figura entre los tres antesalistas candidatos de la Liga Nacional, junto al dominicano Juan UribeNolan Arenado, de los Dodgers de Los Angeles y los Rockies de Colorado, respectivamente.

"Lo que me importa es que mejoré mi defensa y eso es lo que más me gusta, que me sienta bien con mi defensiva", proclamó Sandoval. "Pero si no pasa que sea lo que Dios quiera".

El bateador ambidextro de Puerto Cabello, Venezuela, suele ser bien humilde con respecto a sus logros personales, pero sí considera que hizo los suficientes méritos para llevarse ese galardón.

"De verdad, el que se lo gane hizo su trabajo, pero si no me lo gano yo sería injusto porque ellos jugaron menos partidos que yo", analizó con sinceridad Sandoval para los lectores de LasMayores.com

En este sentido, los números le dan la razón a Sandoval. Intervino en 151 juegos e hizo 11 errores, la menor cantidad de su trayectoria en las Grandes Ligas si se toma en cuenta la cantidad de encuentros en los que participó. Uribe intervino en 102 juegos e hizo 25 errores. Arenado, que ya tiene un Guante de Oro en su vitrina de trofeos, incurrió en 15 marfiladas en 111 desafíos.

Los premios Guantes de Oro son determinados por los votos de los dirigentes e instructores de las Grandes Ligas, pero no pueden emitir sufragios por sus propios peloteros.


Manolo Hernández Douen / LasMayores.com 

jueves, 23 de octubre de 2014

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MADISON BUMGARNER vs LOS “MEJORES RELEVISTAS DE LA HISTORIA”


Madison BumgarnerPor Andrés Pascual


¿De qué sirve un buen relevista cuando hereda una desventaja cuyo team no podrá remontarla? Ese es parte del problema del beisbol, si el abridor no puede contener durante por lo menos 6 ó 7 innings…

Desde que la clasificación de los comodines se hizo realidad en las Mayores, incluso con aquellos Marlins del 2003, que derrotaron a unos Yankees que presagiaban el presente de lamentos y frustraciones que los absorbe, por lo general la Serie Mundial no resulta todo lo atractivo-competitiva como jugaron ese tipo de novenas durante el calendario para ganar su participación.

El primer encuentro de este otoño, celebrado en Kansas City, fue una muestra del desnivel de juego por el marcador desproporcionado de 7-1 por San Francisco que, nadie lo dude, atenta todavía más contra la teleaudiencia.

Resulta que en el juego de pelota, para que un club rápido pueda correr el cuadro, deben embasarse sus bateadores, para exhibir su velocidad desde home a primera, necesitan enfrente un pitcher cuyos lanzamientos sean fáciles de conectar por el suelo. Todo lo que no fue Madison Bumgarner, pitcher estilo antiguo cuya escopeta no hace sonar la mascota con disparos de 100 m/h que, se sabe, no hacen estrellas a los serpentineros si carecen de control, de inteligencia, de coraje y de otros lanzamientos efectivos en curvas y cambios.

En 1959, el Chicago Medias Blancas llegó a la Serie Mundial con la auréola de haber brindado cátedra sobre cómo se jugaba al beisbol, hacía 2 años que intimidaban al cuadro y a los jardineros contrarios en la Americana; porque, cualquier parpadeo lo convertían en una base más, en un robo, o en un quieto en primera, verdad que al Clásico llegaron sin su 1era pieza de importancia a la ofensiva, porque Al López nunca escondió su desagrado por Miñoso y le sugirió su traslado a la gerencia, pero, en el cambio con Cleveland, adquirieron a un HOF que, ese año, ganó más de 20 y el CY Young: Early Wynn; además, Aparicio, Fox y Landis parecían con suficiente gasolina como para hacer favorito al club del Joven Circuito.

En la Serie Mundial se desinflaron, no pudieron correr contra John Roseboro ni llegar primero que el disparo de Gilliam, de Maury Wills o de Charles Neal, tampoco alcanzar otra base porque el Duke estuviera avejentado, para apoyarlo estaba Tommy Davis; el pitcheo los maniató y la produción por el cuadro fue exigua ante los envíos de Drysdale, Podres, Craig, McDevitt o Koufax, más Larry Sherry trabajando de forma imponente.

Ganaron los Esquivadores en un estadio de football preparado para el evento, de tal forma malo, que pudiera decirse que fue un desastre: 250 pies por el jardín izquierdo y una malla para encubrir con la altura el regalo que suponía para bateadores de poder derechos como Hodges, Lollar o Al Smith.

Los Dodgers corrieron más porque se embasaron más y la receptoría de los perdedores se vio impotente ante el veloz ataque "guerrillero" de Maury Wills, Gilliam, Neal, Davis o el propio Roseboro.

Esta Serie 2014 rememora aquella de hace 55 años, cuando un club que asistió al Clásico con etiqueta de campeón se destiñó de tal forma que lucieron casi ridículos por la forma como los maniataron.

Aunque no existía la difusión de hoy y en el Oeste solo estaban los Dodgers y los Gigantes, porque no se saturaba al público con 32 equipos, partidos interligas y tantas seriecitas de postemporada como juegos tiene el calendario regular, aquella Serie Mundial tampoco fue exitosa por una razón: NO ESTUVIERON LOS MULOS, la única medicina con poder "curador" para todos los usuarios, a quienes les perdonaban cualquier cosa, desde venderle a Vic Power a los A's, hasta prescindir de los servicios de Bob Cerv en medio de una campaña que concluyó exitosamente en Kansas City en cantidad de jonrones conectados.

Por el momento, ojalá se arregle, tal vez Gigantes y Reales no resulten en el terreno los ejecutores del buen beisbol como jugaron durante la temporada; hasta ahora, lo mejor ha sido Bumgarner, que no es relevista, sino abridor, y dio una clase maestra de cómo se domina a un club pobre en el bateo, que corre mucho, pero que no lo pudo demostrar porque apenas llegaron a primera sus bateadores.

Por lo que se vio en el primero, sin compromiso, los de San Francisco pudieran terminar rápido, sin dejarle un juego de ganancia a los peloteros después que separen para causas humanitarias lo recaudado en los primeros 4.

Se está jugando el segundo, vamos a rezar porque la serie se nivele en calidad de juego y no concluya tan desniveladamente que haga exclamar al fanático: ESTO NI ES PELOTA, NI ES SERIE MUNDIAL, NI SON LAS GRANDES LIGAS NI NADIE SABE QUÉ SON REALMENTE…

K.C. supo responder en casa para empatar la serie


 
 



KANSAS CITY -- Cuando los Gigantes le quitaron el invicto de esta postemporada a los Reales el martes en el Juego 1 de la Serie Mundial, los seguidores de Kansas City se preocuparon por cómo respondería el equipo luego de perder su primer partido desde el 27 de septiembre.

El miércoles, la respuesta fue contundente. Los Reales le ganaron de manera convincente a San Francisco por 7-2 para igualar las hostilidades a una victoria por bando, con la serie trasladándose a San Francisco para los Juegos 3, 4 y 5.

"Se lo dije a todos", proclamó el torpedero venezolano de Kansas City, Alcides Escobar, quien se fue de 4-2 con una empujada el miércoles y había pronosticado una buena reacción de su equipo para el segundo choque.

Cinco de las siete carreras de los Reales en el Juego 2 fueron producto de batazos de bateadores venezolanos-dos cada uno de Salvador Pérez y Omar Infante, más el de Escobar. En los dos encuentros de la serie, seis de las ocho anotaciones de Kansas City han sido productos de batazos venezolanos.

"Cada día me siento más orgulloso de mi país y de todos los venezolanos que estamos acá, no solamente de nosotros tres, sino también del equipo entero", comentó Escobar. "Hemos luchado desde el Spring Training para estar aquí en la Serie Mundial".

La culminación del ataque ofensivo de los Reales fue un cuadrangular de Infante, que fue parte de una reacción de cinco anotaciones del equipo en el sexto episodio. El batazo frente al relevistaHunter Strickland fue el primer vuelacercas de su extensa experiencia en postemporada. De hecho, el infielder llevaba 144 turnos al bate en playoffs/Serie Mundial sin irse para la calle antes de su tablazo del miércoles.

"Ese jonrón significa mucho para mí", dijo Infante, quien se convirtió en el séptimo jugador venezolano en la historia de Grandes Ligas en conectar un cuadrangular en un Clásico de Otoño. "No he venido bateando muy bien en la post-season, pero estoy tratando de dar lo mejor de mí en la Serie Mundial. Hoy, gracias a Dios, me dio resultados.

"Para nosotros fue muy importante. Empatamos la serie con San Francisco".

En el pitcheo, el novato dominicano Yordano Ventura puso de su parte para mantener en juego a los Reales. Después de permitirle cuadrangular a Grégor Blanco para abrir el partido-Blanco, por cierto, se convirtió en el sexto venezolano en dar HR en un juego de Serie Mundial, antes del bambinazo de Infante-Ventura se repuso para conceder una sola vuelta más en su presentación de 5.1 entradas.

"Uno siempre tiene un propósito", dijo Ventura. "Toda la temporada estuve trabajando con el propósito de ayudar al equipo a ganar".

En cuanto a su mentalidad después del cuadrangular de Blanco, el diestro insiste en que dicho batazo no cambió su plan de juego. Los resultados así lo demuestran.

"Es el primer bateador del juego. No puedo ponerme a tirarle una curva tras otra. Le tiré mi recta", afirmó Ventura al hablar del turno de Blanco en la primera entrada. "Después de que dio el jonrón, yo lo que quería hacer era seguir tirando strikes en el juego.

"Si tú vas a tirar strikes, algo va a pasar en el juego. Eso es lo que yo hago, tiro strikes".

Efectivamente, Ventura tiró suficientes strikes para entregarle el partido al excelente bullpen de los Reales con el juego aún en la línea. De ahí se encargaron los bates y el relevo del "trío terrible" de Herrera, Wade Davis y Greg Holland para frenar la ofensiva de los Gigantes para los últimos 3.2 innings.

Herrera se adjudicó la victoria. Al dominicano se le escapó el significado histórico de su triunfo, el primero para un pitcher de los Reales en el Clásico de Otoño desde que Bret Saberhagen ganó el Juego 7 de la Serie Mundial de 1985.

"Me siento súper contento", dijo el lanzallamas. "Teníamos 29 años que no ganábamos un juego de Serie Mundial y fui el primero que lo gané hoy. Me siento súper emocionado. Hoy vinimos con la energía y la confianza de que vamos a ganar la corona este año".

Ahora sí, dichas aspiraciones se ven mucho más posibles ahora que Kansas City empató la serie y evitó caer abajo 0-2 rumbo al Área de la Bahía en California.

"Ahora vamos a una nueva serie en San Francisco", dijo Infante.


David Venn / LasMayores.com